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Opinión | CORTO Y AL PIE
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Badalona, el nuevo territorio 'expat'

El colombiano Julián Gutiérrez, en el barrio del Gorg de Badalona.

El colombiano Julián Gutiérrez, en el barrio del Gorg de Badalona. / Zowy Voeten

Barcelona te lo pone difícil y Badalona te retiene, también si eres un expatriado. En los últimos meses, la cuarta ciudad más grande de Catalunya se ha hecho un sitio en los foros internacionales como un destino alternativo para quienes buscan vivir cerca de Barcelona con alquileres más asequibles. Un movimiento pragmático que ha cambiado el panorama demográfico de algunas zonas de la ciudad, como el nuevo barrio del puerto, hoy refugio para jóvenes profesionales que hace unos años quizá ni sabían dónde situar Badalona en el mapa. 

El contexto explica esta tendencia, que tan bien adelanta Gerardo Santos. La población de expatriados de Barcelona ha crecido de forma notable y ha contribuido a tensionar el mercado inmobiliario. Cuando la capital catalana deja de ser asumible hasta para los trabajadores cualificados, la migración metropolitana es inevitable. Badalona, bien conectada, con servicios y barrios de alto ‘standing’, triunfa como plan B. 

La llegada de estos trabajadores genera oportunidades evidentes. Pueden dar una nueva vida económica y social a barrios necesitados de impulso y, al mismo tiempo, dinamizar áreas adyacentes problemáticas. Su presencia atrae inversión privada que, bien gestionada, contribuye a consolidar el tejido económico y el espacio público de Badalona. 

Pero también existen riesgos que no deben minimizarse. La presión inmobiliaria y la gentrificación de Barcelona puede trasladarse a la ciudad gobernada por Xavier García Albiol, donde conviven realidades muy distintas. Un ejemplo: el nuevo barrio del puerto está cerca de Sant Roc, que cuenta con tres áreas censales que figuran entre las rentas más bajas de Catalunya. 

Sin una política clara, la llegada de expatriados podría agravar desigualdades ya existentes. Más que celebrar, es clave planificar e integrar a los nuevos vecinos en un hábitat urbano que no expulse a los residentes de siempre. De lo contrario, Badalona será quien lo ponga difícil.

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