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Opinión | Escalada bélica

La droga o Maduro

De abrir la espita de Venezuela, EEUU se tendría que quedar con fuerzas de tierra para garantizar la seguridad y reconstruir un territorio entregado al abismo, exactamente lo contrario que Trump prometió a sus votantes: no meterse en guerras

Trump: "Los días de Maduro están contados"

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a bordo del Air Force One, esta semana.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a bordo del Air Force One, esta semana. / MANUEL BALCE CENETA / AP

El Caribe, ese sueño de verano eterno, puede convertirse en un infierno. La tensión aumenta entre Washington y Caracas. Aparte de los ataques ilegales a supuestas narcolanchas en aguas internacionales, el despliegue de la mayor presencia naval de toda la historia americana en el mar Caribe presagia catástrofe.

¿Pretende Donald Trump poner freno al narcotráfico o quiere acabar con el régimen de Nicolas Maduro? Ir destruyendo barcas no deja de ser como matar moscas con bayoneta. Pero entra más droga en EEUU por tierra y por aire que por mar. Con un portaviones que puede lanzar 200 ataques diarios en suelo venezolano, el despliegue solo se puede interpretar por tanto como una amenaza directa para acabar con Maduro, al que considera un narcotraficante. Pero ahí la trampa puede ser aún mayor. Si no le ataca, Maduro sale reforzado. Echarle, sin embargo, no garantiza un cambio, probablemente significaría que los militares, principales beneficiarios de la economía chavista, tomarían el poder por las armas.

La idea de que eso abriría el camino a la oposición es una ilusión. Ni María Corina Machado -a pesar del premio Nobel- tiene los apoyos necesarios ni Edmundo González -refugiado en España- tiene fuerza y liderazgo. Cualquier oposición al régimen actual tendrá de frente a los militares y a los grupos paramilitares, que Maduro ha creado y alimenta con ideología, armas y dinero. De abrir esa espita, EEUU se tendría que quedar en Venezuela con fuerzas de tierra para garantizar la seguridad y reconstruir un país entregado al abismo, exactamente lo contrario que Trump prometió a sus votantes: no meter a su país en guerras.

¿La droga o Maduro? Sabemos que el presidente americano no solo es imprevisible, acosado por los escándalos sexuales de su relación con Epstein. Atacar y abrir un frente que despiste puede ser una huida hacia adelante. No acabará con la demanda de droga en su país y puede desestabilizar la región durante unas cuantas décadas. Pero nada de eso preocupa en sus cálculos. Por eso, todo puede pasar.

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