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Opinión | NADA ES LO QUE PARECE
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Franco, Franco, Franco

En el Valle de Cuelgamuros se calcula que permanecen todavía casi 34.000 cuerpos de víctimas de la Guerra Civil y el franquismo sin exhumar.

En el Valle de Cuelgamuros se calcula que permanecen todavía casi 34.000 cuerpos de víctimas de la Guerra Civil y el franquismo sin exhumar. / Fernando Villar - EFE

Prepárense porque les viene una semana en la que se van a encontrar la cara, el nombre y las hazañas y desventuras del dictador Francisco Franco hasta en la sopa. Empezando por EL PERIODICO, que hoy vuelca una serie de contenidos dedicados al que fue jefe del Estado hasta su muerte, el jueves hace 50 años. Siguiendo por el conjunto de los medios de comunicación. Y por las instituciones, puesto que la conmemoración del fin de la dictadura no es hoy palanca de concordia sino parte del muro o de la grieta que los polarizadores levantan cada mañana en este país.

Cuando nos planteamos esta apuesta editorial nos hicimos un propósito: vamos a intentar que las generaciones que no vivieron el franquismo entiendan las virtudes de nuestra democracia. En ello estamos. Hemos repasado los hitos históricos, pero también nos hemos aproximado a la vida cotidiana de hace cinco décadas para observar como han mejorado las condiciones de vida en el periodo más prolongado de paz, democracia y prosperidad de la historia contemporánea española. No somos los únicos que hemos cogido este camino. Pero no está exento de dificultades. El relato del franquismo está ahora en manos de la generación 'boomer'. Tomamos el relevo de los hijos de la guerra civil. Pero seguimos teniendo unas referencias que nos sirven a nosotros, pero que no estoy seguro de que le sirvan a los que ahora se enfrentan a discursos políticos como el de Vox que no se corta al decir que con Franco vivíamos mejor porque había trabajo y vivienda, mejor dicho un trabajo que permitía pagar una vivienda. Nos sorprende, igual que lo hace verlos cantar el 'Cara al sol' sin complejos. Y sí, eso ocurre en las redes, pero lo hacen porque ni en la familia, ni en la escuela ni en los medios convencionales hemos sabido trasmitir a esos jóvenes nuestras convicciones democráticas. Que un joven entone el himno de la Falange sin saber qué hace es responsabilidad de sus padres, de sus maestros y de los periodistas que le informan. El hecho ocurre en TikTok, pero las causas están en la crisis de transmisiones.

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