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¿Tendrá razón Maribel Vaquero?

La guerra entre Sánchez y Feijóo y la ruptura de Puigdemont con el PSOE y la mayoría de investidura colocan a España ante una pendiente muy peligrosa

Feijóo se compromete a bajar del 10 al 4% el IVA en la compra de vivienda a los jóvenes

Intervención de Pedro Sánchez en el Congreso.

Intervención de Pedro Sánchez en el Congreso. / Agencias

Mas de seis horas de debate en el Congreso solo han servido para constatar que el clima político ha llegado a peligrosos extremos de polarización y confusión. El choque entre Sánchez y Feijóo ha alcanzado tal grado que las instituciones y la labor del Gobierno están casi paralizadas. La Constitución exige una mayoría muy cualificada para determinados asuntos, lo que en la práctica obliga a cierta cooperación entre el PSOE y el PP. Será imposible. Feijóo afirmó: no cuenten con nosotros para nada.

Además, España es un Estado autonómico y las competencias en vivienda -esta crisis es un serio factor de malestar- dependen en gran parte de las comunidades autónomas. Por eso es imposible encararla sin una mínima entente entre el PSOE -que tiene el Gobierno central y algunas autonomías- y el PP, que gobierna la mayoría de comunidades. No se reforma la ley del suelo -aunque el PSOE y el PP saben que hay que hacerlo- y el Gobierno aprobó una ley de vivienda que, aparte de sus muchos defectos, es casi un brindis al sol porque no fue negociada con el PP y sus gobiernos no la aplican.

Feijóo abordó la vivienda -está peor hoy que cuando Sánchez llegó al Gobierno-, pero en un discurso tan descalificativo y catastrofista que mostró que cualquier acuerdo era imposible y que lo que quería era atacar al Gobierno para dejarlo lo más malherido posible. No fue Feijóo el único reduccionista porque Sánchez, en su intervención inicial y sin abordar su gran problema -que el Gobierno se ha quedado sin mayoría- se limitó a decir, modo Aznar, que “España va bien” (datos económicos), que el Gobierno es el primero en luchar contra la corrupción -pese a Koldo, Ábalos y Santos Cerdán- y a zaherir todo lo que pudo el “desmantelamiento del Estado del bienestar” de las autonomías gobernadas por el PP, empezando por Valencia, Madrid y las otras tres -Andalucía, Extremadura y Castilla-León- en las que pronto hay elecciones. Y que ello ha tenido muy graves consecuencias: dana, incendios, cribajes de cáncer… ¿Estaba Sánchez en agresiva campaña electoral autonómica?

Y la situación en Valencia -Mazón dimite con un año de retraso y nuevo pacto con Vox- le llevó a mofarse del liderazgo de Feijóo. Y a reclamar elecciones para que no siga “la coalición negativista del cambio climático” en una tierra que acaba de sufrir sus nefastas consecuencias. ¿Exige elecciones en Valencia cuando él no las adelanta en España, pese a no tener ni mayoría ni presupuestos?

Sánchez chulea -es un duro parlamentario- con su famosa resiliencia, pero Feijóo se mostró más como un político estresado por matarlo que como un líder con propuestas en positivo. Podría atacar con fuerza al presidente -como Sánchez hace con él-, pero otra cosa es afirmar que lleva “la deslealtad en la sangre”, que quiere mantenerse en el poder no para gobernar sino solo porque tiene miedo a ser condenado por los tribunales de justicia y que, si así acaba pasando, no le indultará. Luego amenazó a Junts y al PNV, diciendo que el apoyo a Sánchez no les iba a salir gratis. ¿Mejora así su imagen, cuida sus alianzas futuras? ¿Puede ir un país tan mal y con un presidente tan pésimo el día que el Ibex alcanza un nuevo récord y este año se ha revalorizado más de un 40%? Falta cálculo, sobra otra cosa.

¿Adónde nos lleva la pendiente? Sánchez dice que no habrá elecciones hasta 2027 pese a que está sin mayoría, no tendrá presupuestos y la legislatura está bloqueada. Parece bastante irracional. ¿Podrá? ¿Cree que Míriam Nogueras es un perro ladrador y que Puigdemont solo maquina? Y en Junts, pese al 87% de la consulta, hay división. El alcalde de Figueres, Jordi Masquef, que gobierna con mayoría absoluta una ciudad mutante, ha declarado al 'Ara' que en Madrid tienen “un número mágico de diputados” y "hemos de hacerlos valer negociando presupuestos". ¿Y hacia dónde inclinará a Puigdemomt su 'amistad' con el resiliente Sánchez-Llibre, el president de Foment, que acaba de irle a ver a Waterloo?

Quien mejor juzgó el momento fue Maribel Vaquero, la nueva portavoz del PNV, que dijo que el muy agresivo clima político -guerra Gobierno-PP y conflictos en la mayoría de la investidura- fomenta la desafección ciudadana y el voto a Vox. ¿Solo ella lee las encuestas?

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