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Opinión | Diagnóstico

Barcelona

Un barcelonés no visitaría Barcelona

Los grandes problemas de Barcelona son la inseguridad y la vivienda y ninguno de los dos es culpa del turismo

Barcelona 22/10/2025 Barcelona Vistas de Barcelona desde Hospitalet. -Para archivo sobre temas de vivienda. Vivienda,edificios,alquiler,compra,venta,barrios,Barcelona. AUTOR JORDI OTIX

Barcelona 22/10/2025 Barcelona Vistas de Barcelona desde Hospitalet. -Para archivo sobre temas de vivienda. Vivienda,edificios,alquiler,compra,venta,barrios,Barcelona. AUTOR JORDI OTIX / Jordi Otix / EPC

Según las estadísticas de la UE, Barcelona es la segunda ciudad europea donde es más posible sufrir un robo y, aunque culpamos a los turistas de todos nuestros males, es evidente que no son estos los que en un momento de distracción roban un bolso a otro turista ni los que asaltan a indefensos lugareños. Quizás la permisividad con la multirreincidencia, derivada de leyes inútiles, tenga más que ver con la inseguridad que un feliz finlandés que llega a Barcelona para pasar un fin de semana.

Tampoco es culpa de los turistas que la vivienda no pare de subir. El fracaso de la política municipal de imponer un 30% de vivienda social se ha concretado en que en siete años solo se han construido 31 viviendas protegidas y no tiene nada que ver con ninguna empresa hotelera.

Llevamos mucho tiempo hablando mal de nosotros mismos y hemos convencido al mundo de que, efectivamente, no somos tan especiales. World’s Best Cities situaba en 2024 a Barcelona en octava posición como mejor ciudad del planeta. Al año siguiente se mantuvo en el mismo lugar, pero Madrid irrumpió en séptimo lugar. Recientemente se publico el listado para 2026 y Barcelona había caído a la décima posición y Madrid había escalado a la quinta.

Ser uno de los lugares más atractivos del globo para visitar no es un problema, es una bendición. El turismo es un escaparate que permite captar inversión, talento, deja millones y empleo, lo que había que hacer es saber gestionarlo bien y la administración no ha estado a la altura.

Al parecer los barceloneses hoy no irían de vacaciones a su ciudad. Un día, hace mucho tiempo, nos creímos los mejores, posiblemente no lo éramos, pero transmitíamos una convicción y felicidad que contagiaba a mucha gente en todas partes. Hoy las manifestaciones constantes contra nuestra realidad y contra los turistas nos empujan por una pendiente que puede no tener fin.