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Toñi García vence a los hombres fuertes

Antonia García García, comparece ante la Comisión de Investigación de la dana, en el Congreso de los Diputados

Antonia García García, comparece ante la Comisión de Investigación de la dana, en el Congreso de los Diputados / Eduardo Parra - Europa Press

Yuval Noah Harari explica en 'Nexus' que en la base de los populismos actuales encontramos el liderazgo de los que llama “los hombres fuertes” que buscan desmantelar los mecanismos democráticos de autocorrección para apropiarse de las instituciones. Nuestro hombre fuerte más crecido es Santiago Abascal al que aún recordamos cabalgando a lomos de un pura sangre andaluz en su spot electoral. No es menos hombre fuerte aquel Pablo Iglesias que un día salió del Gobierno, se autoproclamó candidato a la Comunidad de Madrid y designó a sus sucesoras en el partido y en el Ejecutivo, aunque a muchos progresistas les duela. Los hombres fuertes fragmentan a las sociedades, según Harari, en tribus hostiles (la base argumental de la polarización): entre la “gente real” (sus propios seguidores) y “los enemigos del pueblo” (sus opositores). Eso fue lo que hicieron esta semana los diputados de Vox en la comisión de investigación de la Dana en València hasta que una de las intervinientes, Toñi García les sacó los colores. Pero el mal ya estaba hecho. Convirtieron a los familiares de las víctimas en enemigos del pueblo para defender a la gente real como Carlos Mazón. Hay que ser muy miserable para hacer este ejercicio. Incluso en el caso de que alguno de esos portavoces fuera en realidad militante de una formación política, merecía la misma compasión por parte del resto de sus conciudadanos y mucho más por parte de un diputado que no solo representa a sus votantes sino a la nación entera. Debemos pensar que el balbuceo de un diputado de la bancada popular, que se sumó al despropósito, tiñendo de respeto la falta de aplauso no es más que un reconocimiento de su error.

Los hombres fuertes fascinan a primera vista. Pero, como demuestra la victoria de Mamdani en Nueva York, no solucionan los problemas. Ha ganado simplemente recordándoles a los votantes que no han bajado los precios de los pisos ni del metro por las fanfarronadas de Trump. Como decían esta semana María Márquez y Juan Carlos Caballero en nuestros Diálogos (im)posibles, el populismo cosifica al otro. En este caso a los familiares. Y ni les escucha. Por enemigos del pueblo.

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