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Opinión | PSOE y Junts
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El final de una ficción política

Ninguno de los dos firmantes ha cumplido, bien por no poder o por no querer. La ruptura era inevitable, sin embargo, no tiene que ser forzosamente una nueva calamidad

Junts materializa su bloqueo y veta todas las leyes de PSOE y Sumar en el Congreso

El presidente de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivo.

El presidente de Junts, Carles Puigdemont, en una imagen de archivo. / Glòria Sánchez - Europa Press

La decisión de Puigdemont de romper el pacto de Junts con el PSOE no puede sorprender a nadie, salvo a quienes ignoran que el objetivo secundario del independentismo, a falta de capacidad y valor para crear un Estado propio, es el de colapsar las instituciones del Estado que rechazan, empezando por su gobernación. A pesar de esta obviedad, Sánchez no vio otra salida a su debilidad parlamentaria que la de buscar el apoyo de los secesionistas, incluidos los de derechas. No podía salir bien, por eso Puigdemont sigue en Waterloo y Sánchez, sin presupuestos.

Ninguno de los dos firmantes ha cumplido, bien por no poder o por no querer. La ruptura era inevitable, sin embargo, no tiene que ser forzosamente una nueva calamidad. En todo caso, será menos lesiva para ambos que sostener la extraña y ridícula relación de unos socios necesitados de un mediador internacional para hablarse. El coste de esta ficción política ha sido alto. Al PSOE, la audacia de aprobar la amnistía le ha salido carísima en términos de credibilidad como partido de Estado ante media España; a Junts, la mínima aplicación de la ley del perdón le empuja a los pies de los caballos del radicalismo separatista, cuyo ascenso, recogido por los sondeos, constituye su principal amenaza.

El desvanecimiento de la fantasía de una mayoría capaz de agotar la legislatura puede venirle bien al PSOE. Tal vez ahora, Sánchez abandone la melancolía de una resistencia victimista y decida enfrentar una realidad muy delicada. Su única ventaja es la de decidir el momento de las elecciones. Sus opciones de éxito pasan por el desinflado del globo de la insostenible causa contra el fiscal general y el de la instrucción escandalosa dirigida contra su esposa, por la implosión de algunos gobiernos autonómicos de Vox y PP, como el de Extremadura, y la elaboración de los presupuestos más expansivos de la historia para que sean rechazados por la oposición antes de convertirse en la base del programa electoral. Difícil, pero no imposible.

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