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Opinión | En Clave Europea

Barcelona

Dilemas en la ampliación de la UE

A pesar de las declaraciones oficiales a favor de la ampliación de la Unión, existen fuertes reticencias en un núcleo importante de gobiernos y de ciudadanos europeos

La alta representante de la Unión Europea para la política exterior, Kaja Kallas, y la Comisaria de Ampliación, Marta Kos, en rueda de prensa.

La alta representante de la Unión Europea para la política exterior, Kaja Kallas, y la Comisaria de Ampliación, Marta Kos, en rueda de prensa. / Unión Europea.

La responsable de la política exterior europea y vicepresidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas, ha insistido esta semana en que el ingreso de los primeros nuevos miembros de la Unión Europea (UE) podría producirse en 2030. Pero ese voluntarismo choca con la realidad de que la UE aún no comenzado la negociación de su reforma política interna previa, ni sobre el reparto del coste de esa ampliación. Además, ese objetivo soslaya que Ucrania sigue inmersa en una guerra sin final a la vista, Moldavia tiene vivo el conflicto de Transnistria y todos los candidatos arrastran graves problemas por resolver.

Los Veintisiete acordaron en el Consejo Europeo de Granada de 2023 que la UE debía reformarse antes del ingreso de nuevos miembros para que el lento sistema de toma de decisiones no quede paralizado con 35 miembros y para evitar que la ampliación agrave el actual deterioro democrático a nivel nacional que se ha producido en varios miembros. La dificultad para reformar el Tratado de la UE ha enfriado esos planes.

Los Veintisiete tampoco han abordado el coste que tendrá en el presupuesto de la UE el ingreso de nuevos estados, en especial Ucrania, así como la pérdida de ayudas europeas que implicará para los actuales miembros la incorporación de estados más pobres. La adhesión de Ucrania, Moldavia, Albania, Bosnia, Kosovo, Macedonia del Norte, Montenegro, Serbia y Georgia implicaría un gasto adicional anual mínimo de 26.000 millones de euros (a precios de 2024), según el informe del think tank Bruegel en base a las reglas y los fondos del actual marco presupuestario 2021-2027.

El ingreso de esos candidatos supondría asimismo para España e Italia la pérdida global en siete años de 9.000 millones en fondos de cohesión, de 4.000 millones para Portugal y de 2.000 millones para Hungría y para Rumanía, añade Bruegel en base a las reglas en vigor actuales. Los vetos a los productos agrarios ucranianos que mantienen Polonia, Eslovaquia y Hungría es otro ejemplo de las dificultades que plantea la ampliación.

El recorte del 30% en las ayudas agrarias y del 34% en los fondos regionales y de cohesión que ha aplicado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el proyecto de marco presupuestario 2028-2034 para hacer más digerible financieramente la adhesión de Ucrania han chocado con la oposición del Parlamento Europeo y de los países afectados. El marco presupuestario requiere la aprobación unánime de los Veintisiete y de la mayoría del Parlamento Europeo.

A pesar de las declaraciones oficiales a favor de la ampliación de la UE, existen fuertes reticencias en un núcleo importante de gobiernos y de ciudadanos europeos. Los intentos de la Comisión Europea de acelerar las negociaciones de adhesión han chocado con la exigencia de los Veintisiete del cumplimiento estricto de los criterios de méritos y los procedimientos establecidos. La apertura y cierre de cada capítulo de los tratados de adhesión y el ingreso de cada país candidato requiere la aprobación unánime de los Veintisiete. La negociación del tratado de adhesión de Ucrania y Moldavia aún no ha podido comenzar por el veto de Hungría.

Diferentes think tanks, como el CIDOB de Barcelona y el European Union Institute for Security Studies de París, advierten que la Comisión Europea da demasiado por sentado el respaldo ciudadano a la ampliación de la UE y soslaya las reticencias de varios gobiernos. El ingreso de nuevos países podría verse rechazado por un muro formado por la opinión pública y los requisitos nacionales de aprobación parlamentaria o por referéndum en el actual clima de polarización política, destacó en octubre un informe de CIDOB.

El 67% de los europeos no se considera informado sobre la ampliación de la UE, con cifras que suben al 75% y 81% en varios países, por lo que su apoyo es poco seguro, reveló en septiembre el sondeo Eurobarómetro de la Comisión Europea. También evidenció que existía una oposición mayoritaria a la ampliación en Francia, Austria y República Checa y una oposición muy fuerte en Alemania.

El ingreso de Ucrania en la UE es rechazado mayoritariamente por los ciudadanos de Bulgaria, República Checa, Alemania, Grecia, Italia, Chipre, Hungría y Austria, indica el sondeo. Incluso el ingreso de Albania, que es uno de los candidatos que ha avanzado más en las negociaciones, es rechazado mayoritariamente por los ciudadanos de Bélgica, República Checa, Alemania, Grecia, Francia, Chipre, Austria y Eslovaquia, y casi de Italia.

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