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Opinión | Tecnología
Mireia Del Pozo

Mireia Del Pozo

Premio Mundial Paz en Igualdad. Consultora de empresa

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Tecnoestrés

Lo que realmente marca la diferencia en el éxito profesional no es el coeficiente intelectual, es la capacidad de gestionar el estrés, la empatía y la asertividad

Un grupo de adolescentes pasa el rato jugando con los teléfonos móviles. | MARTA G. BREA / FDV

Un grupo de adolescentes pasa el rato jugando con los teléfonos móviles. | MARTA G. BREA / FDV

Los dispositivos móviles son una extensión de nuestro cuerpo. Grandes aliados ayudándonos a mejorar la vida, cuando el control lo tenemos nosotros.

Siempre he sido mucho de 'Les Teresines', de la Cubana, de la frase : "si aquella pot fer-ho, jo també”.

Hace tres años, un programa de radio me lanzaba un reto: desconexión de dispositivo durante 48 horas. El equipo rio: persona con responsabilidad al frente de proyectos, equipo y familia, la hiperconexión va implícita. Inviable. Sonreí: reto alentador que cumplí con creces, convirtiéndose en imprescindible en mi vida y recomiendo. ¡Bendita desconexión digital de cinco días en vacaciones!

Hablamos de tecnoestrés, la nueva enfermedad del siglo XXI. Causada por la incapacidad al gestionar, de manera saludable, las tecnologías y lacomunicación, con efectos en la salud mental, emocional y física. Enfermedad normalizada por ser común en la sociedad actual, de la que no se habla, sufriéndola gran parte de la población.

Realidad tapada. Lo que no se habla 'no existe', pero está llevando a las personas que la sufren a esconderse, con más carga. Uno de los problemas radica en el tabú de la salud mental, especialmente en el entorno laboral. El que afecta a la salud física lo tenemos aceptado e incluido, no así la salud mental.

El segundo de los problemas es la carencia de formación de calidad mediante personas tituladas y expertas en igualdad y diversidad. Es un ámbito que pertenece a la igualdad, diversidad, inclusión y género, como remarca la Comisión Europea. No al de salud, tecnología o seguridad, erróneamente podemos pensar.

En España, hablamos de epidemia de problemas de salud mental. Estamos ante el aumento continuado de las bajas laborales por este motivo. La influencia del tecnoestrés en el absentismo es mucha. Con un crecimiento del 72% en 2024, donde la mayoría de cuadros son afortunadamente leves.

Es muy urgente tomar medidas concretas para prevenir, detectar y gestionar adecuadamente. Tema prioritario que hemos trabajado inaugurando el Mes Europeo de la Diversidad, que viví en Bruselas: salud mental (tecnoestrés), género y acoso. Un claro objetivo marcado por Europa, formando parte de mi día a día: hacer empresas sanas, saludables, justas, inclusivas y diversas. Empresas seguras para todas las personas.

¿Cómo lo hacemos? Tanto a nivel personal como en las empresas, por una buena salud y seguridad, con responsabilidad y formación.

Laboralmente, pasa por los límites en el uso de la tecnología, horarios y correcta gestión del tiempo, recayendo en la empresa con un claro protocolo.

Individualmente, tenemos nuestra responsabilidad. ¡Ejerzámosla! Añadimos a lo anterior la autoimposición de tiempo de desconexión digital total. Por imposible que parezca de entrada... ¡Cuidémonos y querámonos!

El tecnoestrés afecta a cualquier persona. Indiferente de edad, sexo, raza, procedencia, origen, cultura, formación, capacidad o discapacidad. Es un problema de crecimiento en pico.

En junio de 2022, por primera vez, el Parlamento Europeo usó el término 'tecnoestrés', con Ayrin Pons de mi equipo y servidora presentes. Llevamos el concepto a nuestro país, introduciéndolo en el mundo empresarial. Semanas después impartía una conferencia en Esade. Tres años imparables de asesorar, formando a empresas y personas en la materia.

Lo que realmente marca la diferencia en el éxito profesional no es el coeficiente intelectual, es la capacidad de gestionar el estrés, la empatía y la asertividad. Estamos ante una oportunidad extraordinaria para que se enseñe y forme en tecnoestrés.

Lo primero que tenemos que saber es reconecerlo, en cuanto a tipologías y grados: tecnoansiedad, tecnofatiga y tecnoadicción. Para prevenirlo, detectarlo (si ya lo tenemos), gestionarlo y sanarlo. Así como el origen y la causa.

¿Tienes dificultad para desconectarte? ¿Sientes que te pierdes algo importante sin whatsapp o redes? ¿Nerviosismo o imposibilidad salir de casa sin móvil? ¿Fatiga mental-visual al atardecer? ¿Diferencias tiempo personal/trabajo/ocio digitalmente? ¿Comes mirando el dispositivo? ¿Comidas en familia o amigos con teléfono en mesa? ¿Tienes aparcamóviles en la entrada de casa? ¿Tienes el control de tus tiempos de vida? ¿O carencia de control que justificas por motivos obligacionales varios (laboral, personas a cargo, sociales), que en realidad son excusas? ¡No te agobies! Si estás atrapado puedes desatraparte y salirte.

El momento es ahora: ¡atrévete! En el súper, pasea sin teléfono o haz directamente unos días sin conexión. ¡Mírame a mí, como 'Les Teresines'! Tú también puedes!

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