Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
Opinión | Día del Orgullo
Alejandro Giménez Imirizaldu

Alejandro Giménez Imirizaldu

Arquitecto por la ETSAB, profesor de urbanismo de la Universitat Politècnica e investigador del Laboratori d’Urbanisme de Barcelona.

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Agua en cesto

Observamos a líderes mundiales que maltratan a las minorías, azuzan en las redes, instigan al odio, dividen, vencen y engordan succionando libertades y derechos que sus ciudadanos daban por sentados

El acoso a las personas LGTBI+ se enquista en la escuela: "Las bromas que sufrí eran insoportables"

Orgullo LGTBIQ+: grandes empresas retiran el patrocinio de los desfiles en EEUU por temor a represalias de Trump

Orgullo LGTBIQ+: grandes empresas retiran el patrocinio de los desfiles en EEUU por temor a represalias de Trump

Noches de verano. Carrozas engalanadas ensayan el ralentí. Restos de pólvora crepitan en los oídos. Yunque, martillo, estribillo pegadizo y peleón. De la verbena al desfile va un baile, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, canta la canción. Pues 75.000 parejas suman 150.000 personas, Lleida entera. Cuatro diputados mínimo. Vivan las novias, los novios y el 'pride'. Peluca, falda corta, lengua suelta. ¿Por qué os casáis? Porque en seis países te matan y en 60 te encarcelan. ¿No veis que hay niños, no os da vergüenza? A ellos no. La fiesta que da luz verde a los 364 días de orgullo hetero incluye a todo el mundo. Balcones de maricones. Lesbianas con sus persianas.

Gente que se santigua de lejos sin perder detalle. Pero no hay facherío como el propio. —A quién le importa lo que yo haga. —A todas. —Qué sabe nadie lo que me gusta o no me gusta en el amor. —Algo sabrán las que se dejaron la salud, la libertad o los dientes por ti. El gay homófobo florece cada 28 de junio, bulbo obstinado cual mujer machista, negro racista u obrero fascista. Se columpia en la suavidad de un discurso confortable. —Yo no creo en las etiquetas. —Claro, cariño, pero a ver cómo defiendes lo que no tiene nombre, junco al viento sin conciencia, memoria, sentido del deber ni de la historia. Como si la vida fuera un tránsito ascendente y natural hacia la virtud, el bien y la perfección. Pues no. El columpio sube y baja. Ahora desciende globalmente en picado hacia el machismo, el clasismo y el racismo. La libertad de orientación afectiva es indisociable de los derechos de las mujeres que, a su vez, dependen del dinero, de la clase. Y esta del origen, cultura y color.

Observamos, cada día en las noticias, a líderes mundiales que maltratan indisimuladamente a las minorías, azuzan en las redes, instigan al odio, dividen, vencen y engordan succionando libertades y derechos que sus ciudadanos daban por sentados. Cuidado. Los derechos son agua en cesto. Tal vez convendría apretar los mimbres.

Suscríbete para seguir leyendo