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Opinión | NADA ES LO QUE PARECE

Albert Sáez

Albert Sáez

Director de EL PERIÓDICO

¿Qué termina y qué no termina con el aval del TC a la ley de amnistía?

El president del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, i els magistrats que formen el ple. | MARTA FERNÁNDEZ / EUROPA PRESS

El president del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, i els magistrats que formen el ple. | MARTA FERNÁNDEZ / EUROPA PRESS

El presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde Pumpido, se ha sacado de encima, según lo previsto, el primer recurso contra la ley de amnistía presentado por el PP. Aquí las claves de la sentencia explicadas por Ángeles Vázquez. El resto decaerán en cascada porque los argumentos serán prácticamente los mismos excepto en el caso del escrito presentado ni más ni menos que por la sala penal del Tribunal Supremo, la que emitió la sentencia de los principales condenados a los que se pretende amnistiar y que considera que la malversación no está incluida en la ley ni lo podría estar. Ese será el punto culminante del duelo entre los dos bloques judiciales, el que encabeza el actual presidente del TC y el que encabeza el anterior presidente de esa sala penal, Manuel Marchena. La siguiente batalla será en los tribunales europeos. Con esta sentencia, termina todo y no termina nada.

Como explica hoy Ernesto Ekáizer, la ley de amnistía está en el origen de muchas de las animadversiones que ha sufrido, y sufre ahora con mayor intensidad, el presidente Pedro Sánchez. Tiene un punto de injusticia, ciertamente, que lo que ha sido un instrumento que ha impulsado la normalización política en Catalunya, sea la causa original de la actual crispación en España. Para ser precisos, deberíamos decir que es el catalizador porque la causa es que el partido que ganó las elecciones no consiguió la presidencia del Gobierno y la alternativa se cimentó precisamente en la ley de amnistía que pervierte la esencia del concepto, porque no nace del consenso ni del acuerdo sino de la división y de la confrontación. Todo, porque el PP y el PSOE no son capaces de actuar en Madrid como actúan en Bruselas. Seguramente, como pasó en el caso de la ley de plazos del aborto, el PP se olvidará, cuando recupere el gobierno, de este recurso que ha presentado. Y hará bien. Porque en Catalunya la mayoría ha pasado páginaSolo queda Puigdemont y los que viven de su sufrimiento

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