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Opinión | Amnistía
Francesc de P. Jufresa

Francesc de P. Jufresa

Abogado penalista.

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¡Cálmese, señor González!

Me sorprende que el expresidente considere que la ley de Amnistía es un acto de corrupción política y amenace con no votar al PSOE por defenderla

Felipe González amenaza con dejar de votar al PSOE si el Constitucional avala la ley de amnistía

Archivo - El expresidente del Gobierno, Felipe González

Archivo - El expresidente del Gobierno, Felipe González / Diego Radamés - Europa Press - Archivo

Siento parafrasear al 'bigote de las Azores', pero los excesos verbales del que fuera presidente del Gobierno de España durante casi cuatro legislaturas completas, contra quien en definitiva ocupa el mismo cargo, tanto en el Gobierno como en el partido, me imponen ese deber reservado a quienes tenemos ya cierta edad y memoria, de puntualizar las cosas, para que esta crisis tan grave que aqueja a la izquierda no acabe como por desgracia acabó en Italia o en Francia, donde los partidos socialistas, que habían tenido responsabilidades de Gobierno, están sepultados en el baúl de los recuerdos.

Para empezar, el señor González quiere alentar a las bases de su partido para que tomen el poder y lo recuperen, dice, como un partido socialdemócrata. ¡Aaaaah, claro!, es que no olvidemos que el señor González se hizo con el poder en el PSOE, en el año 1974, en el Congreso de Suresnes, arrebatándolo al izquierdista Rodolfo Llopis, en una maniobra que hay quien dice que tuvo los beneplácitos de la CIA, e incluso algún malpensado llega a afirmar que tenía el beneplácito del propio franquismo.

También parece que Felipe tiene cierta desmemoria sobre lo que pasó antes y después el 23 de febrero de 1981, porque parece que había habido ciertas reuniones en Baqueira o en Les Cases d’Alcanar, entre los que fraguaron ese golpe contra la democracia e importantes elementos socialistas, por lo que no es de extrañar que el sistema democrático chirriara menos con su presidencia del Gobierno de lo que había chirriado con el malogrado Suárez, que fue precisamente quienn acordó con el presidente en el exilio de Catalunya la reinstauración de la Generalitat republicana.

Aun me sorprende más que González considere que la ley de Amnistía es un acto de corrupción política, llegue a calificarla de “autoamnistía”, y amenace con no votar al PSOE por defenderla. Curioso criterio, cuando en buena parte es responsable directo de los problemas que llevaron a encender Catalunya, cuando su vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, pasó el “cepillo constitucional” al Estatuto de autonomía elaborado por Maragall. El mismo Guerra que ahora se atreve a llamar “chorizos y macarras” a los gobernantes del PSOE actual, cuando su hermano Juan vendía favores a muy buen precio desde la delegación del Gobierno en Andalucía.

También se atreve Felipe a meterse con el fiscal general del Estado, porque dice que defiende asuntos de un particular, refiriéndose al propio presidente del Gobierno, olvidando que él, como presidente del Gobierno, hizo cosas terribles, afectando a la vida de personas, que acabaron llevando a la caída de toda la cúpula del Ministerio del Interior, y que no se lo llevaron a él por delante, y lo digo en primera persona, porque cuando el Tribunal Supremo preguntó a la defensa de Segundo Marey Samper, erróneamente secuestrado por el GAL en Hendaya, si quería que fuera citado en condición de imputado el Excmo. Sr. Presidente del Gobierno Felipe González Márquez, por ser la “X” que aparecía en las investigaciones, yo mismo, que era el abogado de la víctima del GAL, previa consulta a esta, contesté que no era necesario. Yo creo que es mejor estar callado.

En lo único que coincido con Felipe González es que la gravedad de lo que ha sucedido recientemente impone, no inmediatamente, sino cuando acabe esta legislatura, abrir el melón de la sucesión en el PSOE.

Esto es ya inevitable.

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