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Opinión | El pataleo
Josep Pedrerol

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Periodista

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San Mamés me ha fallado

BILBAO, 25/05/2025.- El defensa del Athletic Club de Bilbao Óscar de Marcos (d), es ovacionado en el momento de su sustitución durante el partido de la última jornada de LaLiga EA Sports, entre el Athletic Club y el FC Barcelona, este domingo en el estadio de San Mamés. EFE/ Javier Zorrilla

BILBAO, 25/05/2025.- El defensa del Athletic Club de Bilbao Óscar de Marcos (d), es ovacionado en el momento de su sustitución durante el partido de la última jornada de LaLiga EA Sports, entre el Athletic Club y el FC Barcelona, este domingo en el estadio de San Mamés. EFE/ Javier Zorrilla / Javier Zorrilla / EFE

Se despedía del fútbol el pasado domingo, pero Óscar de Marcos puso su mejor cara, afable y sincera, para liderar el pasillo de los jugadores del Athletic Club a los del Barcelona, el campeón de Liga. El gesto del capitán contrastaba con el estruendo de los pitos de la afición de San Mamés. Mejor dicho, de parte de ella: ya sabemos que los aplausos, que también los hubo, se escuchan bastante menos. Reconozco que me molestaron, no me lo esperaba de una afición como la del Athletic. ¿Qué culpa tienen Lamine Yamal, Lewandowski o Cubarsí de lo ocurrido en la época de Negreira? ¿Acaso no han desplegado el mejor fútbol de esta Liga? ¿No han merecido el título? La respuesta es un sí como una catedral. Cierto es que todos esos años pagando al vicepresidente de los árbitros han hecho mucho daño a la reputación del club. Y muchos aficionados de equipos rivales no lo olvidan. En el caso del Athletic, también escuece el caso Nico Williams. El Barça lo quiso el verano pasado, su intención era juntarlo con su amigo Lamine Yamal, pero no se hizo, el chaval decidió quedarse en su casa. Y todos contentos. O al menos así debería haber sido.

En el Barça sentó muy mal el gesto de esos aficionados del Athletic. Lo escenificó mejor que nadie Enric Masip en el micrófono del Chiringuito. “Lo he encontrado muy feo”, dijo con gesto serio, de disgusto. El directivo se mostró decepcionado y dolido por los pitos y, ojo, también con la directiva del equipo rojiblanco, que no tuvo a bien felicitar a Laporta. Insisto, no me esperaba una reacción así de una afición extraordinaria, que empuja como pocas en el mundo y que, como vimos, también es capaz de reconocer a futbolistas como Pedri por su extraordinaria temporada. San Mamés, el antiguo y el nuevo, siempre ha sido un ejemplo de apoyo a su equipo y de presión al rival. Un lugar en el que se respira fútbol y deportividad. Solo recuerdo un caso similar a los pitos por el pasillo, también con un jugador del Barça: Iniesta. Recibía sonoros abucheos cada vez que pisaba ese estadio. Pero esa es otra historia.