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Opinión | Servicios sociales
Olga Ruiz

Olga Ruiz

Periodista

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La contundencia libera

La DGAIA debe desaparecer porque está hasta arriba de escándalos. Porque no siempre ha sabido prevenir ni proteger a la infancia

El Govern desmantela la DGAIA: extrema su control y le deja sin capacidad para contratar ni otorgar ayudas

La oposición exige al Govern que la reforma de la DGAIA no tape la investigación de los escándalos

La consellera Mònica Martínez Bravo i el president Salvador Illa, ahir a la Generalitat. | ENRIC FONTCUBERTA / EFE

La consellera Mònica Martínez Bravo i el president Salvador Illa, ahir a la Generalitat. | ENRIC FONTCUBERTA / EFE

Gobernar agudiza la falta de concreción. Como si el poder eliminara la voluntad de atender los detalles. Los hechos se confunden con los buenos propósitos, aunque desplegar un catálogo de buenas ideas no las convierta automáticamente en realidad.

La consellera de Drets Socials, Mònica Martínez Bravo, presenta un plan de refundación de la DGAIA que intenta cortar por lo sano —si es que aún queda algo— tras la última y gravísima crisis que ha salpicado de lleno a la institución.

Cambia todo lo cambiable: la reconvierte en una dirección general bicéfala, acota su independencia y, por si fuera poco, crea dos unidades externas para fiscalizar cualquier movimiento que exceda el escaso margen de maniobra con el que contará la rebautizada como DGPPIA. El cambio de nombre es otro recurso manido en política cuando se necesita olvidar y pasar página.

Hasta aquí, lo que nos da a entender la consellera es claro y valiente: “funciona tan mal, es tan opaco, tan insalvable y de ética tan dudosa, que lo desmontamos y empezamos de cero”. 

Pero, por lo visto, no. O sí, pero quería decir eso y a la vez lo contrario. Otra extraña capacidad política.

La consellera anuncia que lo cambia todo para, acto seguido, decirnos que el sistema funciona. Divide en dos la nueva dirección, pero a continuación afirma que se ha hecho una labor inmensa en la prevención y protección de menores en riesgo. Ve necesaria una nueva etapa, aunque más motivada por los retos del futuro que por las sombras del presente.

Y, exprimiendo hasta el límite la contradicción, asegura que destinará todos los recursos necesarios a la nueva DGAIA… pero esta nace sin presupuesto.

Celebro la intención y las ideas y a la vez creo que la situación requiere más contundencia

La DGAIA debe desaparecer porque está hasta arriba de escándalos. Porque no siempre ha sabido prevenir ni proteger a la infancia. El Govern debe actuar y reconducir la situación porque es su responsabilidad.

La contundencia es liberadora, porque no tiene recovecos donde engancharse.

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