
Actor
¿Eurovisión? A mí que no me busquen
A lo mejor ha llegado la hora de presentar otro tipo de propuestas, dejarnos de españolear tanto y modernizarnos

Melody durante uno de los ensayos de Eurovisión / Alma Bengtsson, Corinne Cumming, Sarah Louise Bennett / EBU
Menudo revuelo se ha armado en TVE y en otros canales de la competencia con el batacazo de Melody en el Festival de Eurovisión. No solamente el debate está en las televisiones, también en la calle y en la política, porque para según quién, Melody es “sanchista”, o sea que está a favor de Sánchez, o dicho al revés, que la Melody es un producto socialista, una propaganda más del sanchismo al que tanto se le odia en este país. No lo entiendo.
La verdad es que desde la televisión pública muy pocas veces se hace tanta publicidad y se da tanto bombo como se hace cada año al festival de Eurovisión, y es que por lo que he podido saber, nuestra televisión es de las que más paga. Además, el canal le saca mucho rendimiento al famoso Benidorm Fest, festival del que surge cada año el ganador y candidato al certamen europeo.
El antepenúltimo puesto de 'Esa Diva' ha contrastado con el fulgurante despegue de la canción de Israel que, ¡oh sorpresa!, se produjo gracias a los votos del público de manera misteriosa.
Más allá del politiqueo y de la polarización que vivimos en este país, habría que empezar a preguntarse qué es lo que falla en cada edición del festival en el que, excepto el año de Chanel, todos los demás, desde 2015, estamos quedando año tras año en el furgón de cola. Algo pasa, pero no creo que nos tengan manía y vayan a por nosotros. Tal vez no hemos entendido qué tipo de música se premia en el festival. Melody, Nebulosa, Blanca Paloma, Chanel…
A lo mejor ha llegado la hora de presentar otro tipo de propuestas, dejarnos de españolear tanto y modernizarnos a partir de apuestas menos tradicionales.
Dicho esto, lo que peor me sabe es el despegue y posterior caída de cada uno de los artistas que presentamos. La mayoría excelentes intérpretes a los que metemos por unas semanas en una centrifugadora que los proyecta a la fama, para después humillarlos y olvidarse por no haber conseguido triunfar.
Yo, si en otra vida soy cantante, que no me busquen para ir a Eurovisión. Aquí que lo dejo escrito.
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