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Opinión | Memoria histórica
Adam Casals

Adam Casals

Experto en defensa, en riesgo geopolítico y asesor en relaciones internacionales

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Mauthausen y la Casa Real, concordia y gratitud

La visita de los Reyes es relevante, porque nunca antes un jefe del Estado español había ido al campo de exterminio nazi

Felip VI y Letizia, en Mauthausen. | JACK ABUIN / REUTERS

Felip VI y Letizia, en Mauthausen. | JACK ABUIN / REUTERS

EL PERIÓDICO informó puntualmente de la reciente visita y homenaje de los Reyes Felipe VI y Letizia al campo de exterminio nazi de Mauthausen, en Austria, en el que perdieron la vida unos 5.000 españoles, una quinta parte de ellos catalanes. Este diario hizo hincapié en lo que Sus Majestades dejaron escrito en el libro de homenaje del campo, recordando «a los miles de españoles republicanos que lucharon contra el nazismo y por la libertad, (…) a nuestros compatriotas», así como exhortando a «no olvidar nunca el horror».

La visita es relevante, porque nunca antes un jefe del Estado español había ido a Mauthausen. En 1978, dos representantes del rey Juan Carlos depositaron un recuerdo floral en el campo. También se instaló entonces la placa que reza «España, a sus hijos caídos en Mauthausen», y que, sin embargo, carece de escudo o emblema oficial. La mayoría de países con un número de víctimas tan elevado como España cuentan con importantes monumentos memoriales en las instalaciones. Los mismos Reyes acudieron al monumento francés, que tradicionalmente había apadrinado a las víctimas españolas. También depositaron una corona de flores ante la citada placa institucional de España, en palabras de la Casa Real.

Felipe y Letizia son siempre bienvenidos en Austria, país con el que compartimos varios siglos de historia. En una visita anterior a Viena, en 2022, el presidente federal Alexander Van der Bellen deseaba una «larga vida a la amistad entre España y Austria». También entonces los Reyes homenajearon a las víctimas del nacionalsocialismo. Esta vez, la presidencia de la República destacaba en redes sociales el hecho de estar “juntos” para que “nunca jamás” algo así pueda volver a ocurrir. A continuación, se hacía hincapié en otro aspecto simbólico importante. La visita del jefe del Estado y su esposa coincidía con la llegada de la presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani. Si bien una amplia mayoría de países de la UE reconocen al pequeño país balcánico, España sigue sin hacerlo desde 2008.

El espíritu de concordia que reinó en Mauthausen, la política de brazos abiertos a todos, quedó plasmada en otro gesto importante de los monarcas: su presencia ante la placa conmemorativa de la Generalitat. Instalada en 2017, fue la primera placa oficial de una Administración pública del Estado colocada en memoria de las víctimas del Holocausto en Mauthausen. Como delegado de la Generalitat en Austria en aquellos años difíciles, fue muy bonito poder contar con el apoyo decisivo del Gobierno Federal austríaco, de la Embajada de España en Austria, así como del entusiasmo del Memorial Democràtic y la Conselleria d’Exteriors de la Generalitat. Todo el mundo abrazó la iniciativa; sin el beneplácito de los distintos actores no hubiera sido posible su consecución.

En años posteriores, y con otros actores, actos acontecidos alrededor de dicha placa fueron motivo de malentendidos políticos e institucionales. Ahora estamos en otra época, y se respira un nuevo clima de concordia en Catalunya. Las banderas están puestas en su sitio, y Sus Majestades son recibidos con todos los honores, sabiendo que están en su casa.

Asimismo, es muy relevante, y motivo de especial gratitud, que los Reyes tuvieran la delicadeza de poner la guinda a su visita a Mauthausen, visitando la placa que la Generalitat colocó en su día, en recuerdo a todas las víctimas. Y hacerlo con un gesto de magnanimidad y concordia, en una visita en la que se habló, una vez más, de todos los españoles como compatriotas.

Si algunos colectivos habían anunciado su molestia con la real visita, después de la larga jornada Felipe y Letizia serían despedidos del campo entre aplausos.