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Opinión | Lengua vehicular
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¿Ni siquiera por el catalán?

En Junts prevalece la política del salfumán, esa que dice defender la pureza de una idea, pero acaba corroyendo el escenario, la convivencia y hasta la propia idea

Catalunya lanza el Pacte Nacional per la Llengua para ganar 600.000 catalanohablantes

¿Qué es el Pacte Nacional per la Llengua y por qué Junts y CUP no lo firman?

Acto de firma del Pacte Nacional per la Llengua

Acto de firma del Pacte Nacional per la Llengua / JORDI OTIX

Que nadie nos vea juntos, que no sepan que nos hablamos y, menos aún, que podemos llegar a respetarnos. Agua y aceite. Adversarios eternos. O, como mínimo, contendientes manifiestos. ¿Tanto teme Junts a ERC y al PSC? ¿Tan poca cosa son los de Puigdemont, que solo se definen en contraposición a otros?

El martes se firmó, al fin, el Pacte Nacional per la Llengua. El acto fue solemne y, esta vez, había razones para la celebración. ¿Es el mejor pacto posible? Seguro que no. ¿Es una buena noticia? Sin duda. El retroceso del uso social del catalán es indiscutible. El pacto aborda su impulso en diferentes ámbitos y destina un presupuesto notable para que vaya más allá de la buena voluntad. La gestación del pacto ha sido larga, se inició en 2021, en el mandato de Pere Aragonès, y ha cristalizado con la presidencia de Salvador Illa. El objetivo: sumar 600.000 catalanohablantes de aquí a 2030. A la firma de PSC, ERC y Comuns se han sumado las entidades más relevantes del ámbito lingüístico, educativo, económico y social. Las ausencias: Junts, PP, Vox, CUP y Aliança Catalana. Para unos, el pacto es el fin del mundo del castellano. Para otros, un mero acto de propaganda. Y, entre tanta hipérbole, la negativa muy difícil de justificar de Junts.

Durante demasiado tiempo, la política ha utilizado el catalán como arma arrojadiza. El PP se ha esforzado en convertir su defensa en un ataque al castellano y cierto independentismo ha querido hacer un uso patrimonial del catalán. Ambas reacciones han vestido la lengua de ideología y han provocado ciertos distanciamientos emocionales. Puigdemont ha tachado al Govern de Illa de “españolista”. ¿Cómo sumarse a un pacto con la firma del PSC? Con el 'procés' ya aprendimos que los intereses partidistas solían venderse como intereses de país. En Junts prevalece la política del salfumán, esa que dice defender la pureza de una idea, pero acaba corroyendo el escenario, la convivencia y hasta la propia idea. El catalán es de todos, memoria y cultura. Solo tendrá futuro como tierra de acogida.

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