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Opinión | NADA ES LO QUE PARECE
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Sánchez y la margarita del Sabadell

Fachada de la sede de BBVA.

Fachada de la sede de BBVA. / Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo

Faltan, al menos, tres pasos para que la apuesta de Carlos Torres con la compra del Banco Sabadell en nombre del BBVA sea una realidad. En la era de la inmediatez, los procedimientos nos exasperan, pero son los que garantizan las reglas. Queda por delante la decisión firme por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. No olvidemos que la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) no deja de ser un organismo que interviene para garantizar la transparencia y equidad en el ejercicio de las atribuciones del poder ejecutivo. Lo que busca el sistema de check and balance es que si el Gobierno quiere tomar una decisión en sentido contrario al dictamen unánime de este miércoles de la CNMC tiene que pasar la vergüenza de hacerlo. Para Sánchez, en este momento, dar el visto bueno al dictamen de la CNMC sin corregirlo le incomoda con Salvador Illa, uno de los puntales de su mayoría, con sus socios parlamentarios de Esquerra y Junts, y con Pimec, una de las pocas patronales que no participa en las operaciones de acoso y derribo de la capital. En cambio, corregir a la CNMC y endurecer las condiciones a la opa le indispone con las instituciones europeas, con los inversores internacionales en España, con el BBVA que es su socio estratégico en compañías como Telefonica y le enfrenta todavía más del poder financiero madrileño. Veremos hacia dónde le lleva su propensión al contorsionismo. Queda por delante también la respuesta de los actuales accionistas del Sabadell una vez se conozca el dictamen del Gobierno. El BBVA necesita convencer al 51% de los titulares de acciones del banco vallesano. En este momento, la cotización juega en contra de que acepten, porque el valor de la acción está por encima de la oferta presentada. Torres considera que es un efecto de la propia opa, pero para los determinantes accionistas institucionales esta puede ser una razón de peso, especialmente para los que tienen sistemas de gobernanza que les obligan a tenerlo en cuenta. Veremos que dicen hoy las bolsas. Y si los accionistas venden, todavía queda por delante otra decisión del Gobierno, más fácil de tomar, que es la de vetar la fusión subsiguiente a la opa, es decir que el BBVA sería propietario de dos bancos que no podría integrar. Ese es un punto débil del planteamiento de Torres porque una parte sustancial de las sinergias que avalan la operación quedarían diezmadas o, como mínimo, pospuestas. 

De momento, aquí hemos cumplido. Nuestro experto en banca, Pablo Allendesalazar adelantó este lunes lo que hoy explica con todo detalle y nuestro nuevo corresponsal económico, Albert Martín explica hoy las claves de la unanimidad en la resolución de la CNMC. La pelota está en el tejado del Gobierno, inmerso en la marabunta del apagón. 

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