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Opinión | LA PALABRA DE LOS NÚMEROS

Populismo, inflación y tipos de interés

El mayor peligro para la economía mundial y también para la europea en estos momentos es que Trump consiga el control de la Reserva Federal

Imagen del símbolo de un euro.

Imagen del símbolo de un euro. / EPA/BORIS ROESSLER

El Banco Central Europeo volvió a bajar los tipos de interés hasta el 2,25% y el mercado espera otras tres bajadas hasta el 1,5% este año y acumularían 10 bajadas desde el 4% de 2024. La autoridad monetaria argumenta que el objetivo de inflación está controlado y que la inflación se mantendrá próxima al 2% a medio plazo. Sorprende enormemente que la mayoría de economistas del mundo digan que la guerra arancelaria de Trump aumentará la inflación, Europa también está poniendo aranceles a EEUU y a China y hay incertidumbre sobre el futuro, y que un banco central que debe ser por naturaleza prudente se equivoque con tanta seguridad. 

El problema seguramente es que la economía alemana no crece y el Consejo quiere favorecer el crecimiento. Y el mayor temor debe ser que Trump quiere un dólar débil y con una economía casi estancada el BCE no quiere un euro fuerte. Por eso bajan los tipos de interés para hacer menos atractivo invertir en la moneda europea y debilitarla. 

De momento el BCE lo único que consiguió el pasado jueves fue frenar la subida del euro y estabilizarlo en 1,14. pero lo que consiguieron realmente fue darle argumentos al populista de Donald Trump para pedir de nuevo que la Reserva Federal baje tipos de interés y decir en redes social que el despido de su presidente no puede tardar. 

En 2004 la Academia concedió el Nobel de economía a Edward Prescott principalmente por sus trabajos sobre inconsistencia temporal de la política económica. Especialmente estudió el caso de la política monetaria donde el incentivo de políticos populistas es que presionen al banco central para bajar tipos de interés con el fin de favorecer el empleo. El problema es que lo hacen a costa de generar inflación y eso en el mejor de los casos provocan años de políticas de desinflación que generan desempleo y malestar social y en el peor de los casos hiperinflación como la que ha provocado Nicolás Maduro en Venezuela con la peor crisis económica de un país sin guerra de la historia y un éxodo de nueve millones de venezolanos que han tenido que huir de su país para encontrar un proyecto vital. 

Trump tiene un modelo económico similar al de Franco entre 1939 y 1959 con autarquía y generando inflación y los españoles sabemos que los resultados fueron desastrosos. En esas dos décadas más de tres millones tuvieron que emigrar en busca de un proyecto vital que su país no les daba y la gran herencia del franquismo a la Democracia española fue la inflación larvada tras la primera crisis del petróleo que tardamos décadas en revertir con un coste social enorme en términos de desempleo y deuda pública.

El mayor peligro para la economía mundial y también para la europea en estos momentos es que Trump consiga el control de la Reserva Federal, baje los tipos de interés, aprecie el euro y destroce la débil competitividad de la industria europea y especialmente alemana y agrave la crisis social e institucional de la principal economía de la Eurozona. 

La recomendación de Prescott, siguiendo el ejemplo del Bundesbank alemán que inspiró la creación del BCE, es tener un banco central independiente que toma decisiones por criterios técnicos y no políticos como es el caso de la Reserva Federal, por eso Trump quiere cargarse a su Presidente. En Europa el BCE se ha convertido en un retiro dorado para ex ministros de economía que se forran a ganar pasta y se garantizan una millonaria pensión y que, una vez más, han vuelto a demostrar que no hay ningún indicio de vida inteligente en Frankfurt. 

Ayer tocaba esperar y ver y ayudar a su colega de la Reserva Federal que está acosado por el presidente de EEUU más populista del último siglo.