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Opinión | MIEL, LIMÓN & VINAGRE

Camila del Reino Unido, tres motivos para quererla

La reina consorte británica es una dancing queen que no se ha operado hasta lo irreconocible y que usa su influencia por la causa de las mujeres

Camila, reina consorte de Reino Unido, en Miel, Limón & Vinagre.

Camila, reina consorte de Reino Unido, en Miel, Limón & Vinagre. / EPE

Todavía me sale llamarla Camila Parker Bowles, pese a que el pasado 6 de abril se cumplieron veinte años de su boda con Carlos III de Inglaterra. El matrimonio del actual monarca con la fallecida Lady Diana Spencer duró 15, y el de la hoy reina consorte con el oficial Andrew Parker Bowles veintiuno, aunque habían pasado los últimos separados de facto. El Reino Unido ha tenido tiempo de acostumbrarse a la que ha sido presencia constante en la vida de su rey en todas las facetas posibles: novios poco más que adolescentes cuando se conocieron en un partido de polo siendo él Príncipe de Gales; amigos tras separarse y casarse ella; amantes estando ambos con sus legítimos; pareja oficiosa después del sonado divorcio de él y, finalmente, esposa con todos los derechos, incluida una corona sobre su cabeza por expreso deseo de Isabel II.

La suegra más difícil debió transitar cada uno de los estadios de la aceptación, pero en su veteranía supo ver en Camila (77 años, madre de dos hijos, abuela de cinco nietos de sus primeras nupcias) un activo y un apoyo para su heredero. No se equivocó. Cuando el año pasado se produjo en el plazo de un mes la fatal coincidencia de un diagnóstico de cáncer para él y otro para Catalina de Gales, fue la reina improbable quien ofreció una imagen solvente de cierta normalidad institucional. Con todo, todavía prácticamente la mitad de la población tiene una negativa percepción de su persona, según revela testaruda la encuesta que se hace sobre el nivel de popularidad de la familia real. No se ha desprendido del todo de la etiqueta de 'villana robamaridos', aunque incluso los hijos de Carlos III lograron pasar página respecto al dolor que su madre mostró al mundo ("éramos tres en mi matrimonio"). No le ha hecho un favor la serie The Crown, que empaquetó su historia de amor furtivo e infidelidad con un envoltorio irresistible y la devolvió a la memoria colectiva. Los momentos en que Camila era odiada, insultada en la calle y extirpada de las listas de invitados. Cuando le escupían en el supermercado y se hizo un peinado que le tapara la cara para que no la reconocieran. Pero estoica y fuerte, resistió y reinó. Hay al menos tres motivos para tenerle simpatía.

1) Es una dancing queen. Aseguran que, siendo muy joven y cuando vivía con amigas aristócratas en Londres, perdió uno de sus trabajos de secretaria por llegar tarde, pues había trasnochado para ir a bailar. Hay docenas de vídeos en internet que la muestran en danza, en viajes oficiales o reuniones de trabajo. En 2018 reveló que forma parte, junto con otros seniors, de un grupo de ballet llamado Silver Swans, Cisnes plateados, una actividad que le proporciona autoconfianza y le hace sentir bien. Le gustan todos los estilos, desde el rock y el vals a la salsa. Cuando cumplió 50 años, en sus horas más bajas de aprecio en la opinión pública, Carlos le organizó una fiesta en la que la presentó ya sin tapujos como su novia, y la persona más importante de su vida. Según dicen, la sacó a la pista de baile mientras sonaba Dancing queen de Abba.

2) Es natural, no se ha operado hasta lo irreconocible. Y es de agradecer verle sus arrugas y kilos de más, fiel a su estilo de señora de su edad y condición. En eso también marca la diferencia con otras regentes europeas que no necesitan renovar los sellos que se les dedican, abonadas a la eterna juventud. Quienes la conocen alaban su gran sentido del humor, su alegría, su desapego del protocolo y sus gustos sencillos, que enamoraron al por entonces Príncipe de Gales educado en las rigideces de la corte. Aficionada a los deportes de la naturaleza, conserva una finca de su propiedad en la que se reúne con familia y amigos, una cierta independencia. Otro rasgo de autonomía salía la luz recientemente, cuando se aludía al secreto de su serena convivencia con Carlos III, y es que duermen cada uno en su habitación.

3) Usa su influencia por la causa de las mujeres. En marzo pasado, la francesa Gisèle Pelicot recibió una carta personal de Camila del Reino Unido. En la misiva, cuyo contenido exacto no trascendió, transmitía su apoyo y admiración al ama de casa y madre cuyo marido drogó durante años para entregarla a docenas de hombres que la violaron. El largo juicio y la espeluznante historia de vejaciones que en él se relató conmovió a la reina británica, activamente comprometida desde hace años en la denuncia y erradicación de la violencia machista, que ha denominado «una pandemia global».