Opinión | Estrategia política
Astrid Barrio

Astrid Barrio

Profesora de Ciencia Política de la Universitat de València. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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La izquierda fragmentada que debilita al PSOE

El exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias durante un acto de campaña de las europeas de Podemos, en mayo de 2024, en Barcelona.

El exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias durante un acto de campaña de las europeas de Podemos, en mayo de 2024, en Barcelona. / David Zorrakino

Con escasos días de diferencia Sumar y Podemos han celebrado sus respectivas asambleas que no han servido para acercar posiciones. Podemos ha consolidado el liderazgo de Ione Belarra como secretaria general, en tándem con Irene Montero, que ha sido proyectada como candidata a las próximas elecciones generales. La formación ha sido especialmente crítica con los socialistas a quienes responsabiliza de haber diseñado la operación Sumar para marginar a Podemos y sustituirlo por una izquierda más dócil. Por ello ha ratificado la ruptura con Sumar, al que Pablo Iglesias ha declarado un proyecto políticamente muerto, alejando cualquier posibilidad de reconciliación, aunque sin descartar alianzas puntuales con otras fuerzas de izquierdas. Por su parte, Sumar, muy debilitada por los malos resultados de las elecciones europeas que provocaron la renuncia de Yolanda Díaz como líder de la formación, ha optado por un liderazgo bicéfalo con Lara Hernández y Carlos Martín como nuevos coordinadores generales y ha mantenido a Díaz como número tres, con el rol de coordinadora institucional. Y a diferencia de Podemos, ha abogado por la reconstrucción de alianzas con las fuerzas de la anterior coalición, apostando por la unidad de la izquierda de cara a las elecciones generales de 2027 y sin plantear la posibilidad de que Díaz repitiese como candidata. El tercero en discordia, a pesar de que sigue integrado en la coalición Sumar, Izquierda Unida, bajo el liderazgo de Antonio Maíllo, aboga por la unidad de la izquierda y por una candidatura conjunta aunque no le ha gustado que Podemos haya proclamado a Montero, como tampoco ha gustado a formaciones aliadas de ámbito territorial como Más Madrid o los Comuns, que al igual que Compromís, preferirían un proceso de selección de candidaturas más inclusivo y consensuado.

Las heridas abiertas entre Sumar, un experimento impulsado desde el poder, un partido de creación interior que diría Maurice Duverger, y Podemos, la formación que rompió el techo de cristal de la izquierda a la izquierda del PSOE, son muchas y sus diferencia irreconciliables. No obstante, de su capacidad de entendimiento depende que la izquierda plural esté en condiciones de conformar una nueva mayoría tras las nuevas elecciones generales. Aunque eso a Podemos, ya desalojada del poder, parece que le importa poco y prefiere consolidar su organización y debilitar a sus potenciales competidores, en especial a Sumar. De ahí su estrategia de confrontación con el Gobierno de coalición PSOE-Sumar en algunos temas clásicos como la política fiscal, la reforma laboral o la vivienda y en otros más novedosos como la política exterior de defensa oponiéndose frontalmente al incremento de gasto en ese ámbito, así como su negativa a una nueva alianza electoral. De todo lo cual se deduce que Sumar se ha convertido en un boomerang para los socialistas ya que mientras la izquierda siga fragmentada y esté dividida difícilmente podrá volver a gobernar.

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