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Opinión | La hoguera
Juan Soto Ivars

Juan Soto Ivars

Escritor y periodista

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Mi último artículo aquí

Dos chicas mirando el móvil.

Dos chicas mirando el móvil. / EP

Empecé a escribir en EL PERIÓDICO en 2018 y hoy publico mi último artículo. Cuando nos conocimos, esto pertenecía al Grupo Zeta porque había en el mundo algo llamado Grupo Zeta. Le quedaban dos telediarios, porque el progreso es una cosa rara que a veces elimina lo bueno para imponer lo peor: véanse los tomates que no saben a tomates, los niños enganchados al móvil o los trabajos precarios a cambio de libertad para irse a otro curro una y otra vez, volando, sin llegar a tocar el suelo.

En 2018 había tocado a su fin el tiempo de las grandes revistas, de los grandes reportajes, de las monstruosas empresas de comunicación. Avanzaba por encima la era de los magnates del clic, la bulimia de la atención. Yo nací como profesional de este negocio cuando el asteroide ya había exterminado a los dinosaurios. Tuve que crecer como los ratones, atento a las migajas, y en cierto modo lo agradezco porque siempre es mejor no subir muy alto que despeñarse desde la cima.

Algunas cosas valiosas se hundieron en aquella caída mientras aparecían otras a las que todavía intentamos acostumbrarnos. Hoy vivimos manipulados por los algoritmos como antes vivíamos manipulados por lo que los medios de comunicación llamaban de forma pomposa y autorreferencial «la opinión pública». Al fin y al cabo siempre nos domina alguna cosa más poderosa que nosotros.

Si como dice Cavafis importa más el viaje que alcanzar Ítaca, bajarse de un barco obliga a pensar en lo que uno vio durante la travesía. En 2018 yo votaba al PSOE a regañadientes, como el mal menor, y hoy el PSOE ha declarado la guerra a las personas que creyeron en sus promesas. Como dijo Felipe González hace poco, yo estoy de acuerdo con Pedro Sánchez más veces que Pedro Sánchez. En 2018 no habría indultos y la amnistía era una quimera de los independentistas fugados de la justicia. En 2018 Podemos representaba una izquierda radical y antisistema que ponía en peligro la separación de poderes y no dejaba dormir tranquilo al candidato socialista. En 2018 estaba claro que Bildu tenía poco que aportar en términos de «memoria democrática». La corrupción era del PP y la invasión de las instituciones del Estado también. No había quien viera RTVE en aquellos años porque estaba trufada de propaganda monclovita.

Gracias a la ausencia de alternativas, uno dejó simplemente de votar en vez de lanzarse a los brazos de los furibundos oponentes del fraude. En 2018 gobernaba Donald Trump los EEUU y otro Donald Trump peor gobierna los EEUU en 2025. Las alarmas que en aquel mandato resultaron exageradas, hoy no lo parecen tanto. El líder de lo que se llamó «mundo libre» se asocia hoy con los peores tiranos del planeta para someter a Europa. Tildan de dictador a ese valiente presidente de Ucrania que no se marchó cuando llegaban los tanques y con esto arrojan a los supuestos «patriotas» como Vox al antipatriotismo de ser peones útiles y sacrificables en la partida de ajedrez mundial de los tiranos extranjeros.

En 2018, el mundo sólo había empezado a mostrar sus redobladas violencias y sus enrevesadas formas de dominación social. Nos quedaba por vivir una pandemia que se afrontó de muy distintas formas en cada país. A nosotros, por ejemplo, nos tuvo sin mascarillas porque no eran necesarias antes de que oscuros estafadores hicieran sus negocios, y luego con mascarillas obligatorias cuando había que dar salida al stock. Las mentiras de los responsables políticos se defendían llamando «bulo» y «negacionismo» a todo, del terraplanismo conspiranoico a la duda perfectamente razonable. Hoy es «bulo» y «negacionismo» cualquier cosa que desee el poder.

Hemos visto correr el péndulo de la locura woke al nacionalismo reaccionario. Muchos inocentes han caído en el camino, cancelados, marcados con letras escarlata, en virtud de la acusación como sinónimo de condena. ¿Adónde vamos? ¿Qué nos espera? ¿Pararán las máquinas antes de despedazarnos? ¿Viviremos pronto tiempos mejores? No es algo que nadie pueda responder. Yo, desde luego, no tengo ni idea de lo que nos depara el futuro más inmediato. Procuraré contarlo, pero no será aquí. Ha sido un placer estar con vosotros estos años. Muchas gracias.

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