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Opinión | Nuestro mundo es el mundo
Joan Tapia

Joan Tapia

Periodista. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO.

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¿Hacia dónde irá Berlín?

Alemania vota el domingo. Pese a Trump y al ascenso de la extrema derecha, lo más probable es que gane la CDU y se mantenga el cordón sanitario al populismo

Scholz y su rival Merz se revuelven contra la injerencia de EEUU a favor de la ultraderecha en la campaña alemana

La AfD alemana se gana a Orbán como primer gran aliado europeo en su carrera hacia el poder

El candidato a canciller de la CDU, Friedrich Merz, y la de la AfD, Alice Weidel, durante un debate en la televisión alemana, el pasado domingo.

El candidato a canciller de la CDU, Friedrich Merz, y la de la AfD, Alice Weidel, durante un debate en la televisión alemana, el pasado domingo. / KATY NIETFELD / AP

El domingo hay elecciones anticipadas en Alemania que también serán claves para Europa y las relaciones con América, pues Trump ha puesto en duda la protección americana, el cimiento de la política europea desde 1945.

Las elecciones se han anticipado por el colapso del gobierno Scholz de socialdemócratas, verdes y liberales, formado a fines de 2021 para lograr cierta alternancia a la democracia cristiana de la CDU que gobernaba, en coalición con los liberales o los socialdemócratas, desde hacía muchos años. El experimento, una coalición de tres partidos, ya de entrada no era fácil. Además, los liberales -halcones del déficit cero- estaban a la derecha de la CDU, mientras que el SPD y los verdes miraban a la izquierda.

Y todo se complicó enseguida -febrero de 2022- con la invasión rusa de Ucrania. Scholz dijo que era “un total cambio de época”. La buena relación con Moscú se acababa con una guerra desencadenada por Putin y el barato gas natural ruso, base de la competitividad de la industria alemana cuando Merkel renunció a la energía nuclear, debía ser sustituido. Alemania lo soportó, pero mal. Con estancamiento económico, lo que agravó los problemas ya existentes. Una reunificación que no zanjó las grandes diferencias entre un Este atrasado y un Oeste próspero. Y, sobre todo, la absorción de la inmigración tras que en 2015 Merkel abriera la puerta a muchos refugiados sirios.

Alemania necesitó la inmigración, pero los refugiados crearon problemas, lo que propulsó a la extrema derecha populista de Alternativa para Alemania (AfD). Y cuando en los últimos meses terroristas afganos -con orden de expulsión- han acuchillado alemanes el recelo se ha disparado. Y gran parte de la población pide un control severo de las fronteras. Pero, sin Merkel, es seguro que la economía habría colapsado antes, por la escasez de mano de obra (paro menor al 5%).

Vamos a los hechos. Scholz fracasó y perdió la mayoría cuando los liberales se negaron a subir la inversión pública para relanzar la economía. Y los alemanes no quieren que los gobiernos fallen. Las encuestas dicen que la CDU será el primer partido con el 30% de los votos, seguida de la AfD, que tendrá el 20%, el doble de 2021 por la reacción contra la inmigración, y del SPD (15%) y los verdes (algo menos), castigados por su fracaso. Los liberales, al no llegar al 5%, desaparecerán del Bundestag.

Pero, tras las andanadas de Musk y el vicepresidente Vance a favor de la AfD y de su candidata Alice Weidel está por ver el impacto de la intromisión trumpista. Todo lo que la AfD suba del 20% se deberá a Trump y afectará a toda la política europea.

Sin embargo, no parece que los resultados se vayan a mover mucho. El líder de la CDU, Friedrich Merz, es más conservador que Merkel y no quiere dejar a la AfD el monopolio de las reticencias a la inmigración, pero es partidario de mantener el cordón sanitario a la extrema derecha, uno de cuyos dirigentes dice que “el nazismo fue solo una caca de pájaro en los 1.000 años de gloriosa historia de Alemania”.

Y como Merz no tendrá mayoría lo más probable es que -tras una larga negociación- forme gobierno con el SPD o los verdes, con los que la CDU ya está en coalición en el 'land' de Baden-Würtemberg. Sí es así, Alemania, pese a que ha primado la competitividad a la innovación como denuncia Munchau, debería enderezarse. La opinión alemana es pesimista, pero el fin de la guerra de Ucrania -sea el que sea- y la existencia de un Gobierno firme hará que Berlín recupere el pulso. De hecho, la bolsa alemana es la que más ha crecido en lo que llevamos de año, un 14,8%. Y Merz -aunque no le guste- puede suavizar el 'freno fiscal' (déficit máximo del 0,25%) para que la economía rebote.

Hay incógnitas. Una, el efecto Trump sobre las elecciones y el día después. Y Merz puede estabilizar Alemania, aunque solo fue diputado del CDU -opuesto a Merkel- y un financiero de éxito. Más dudas hay sobre su capacidad para liderar Europa y “surfear” el ciclón Trump. No tiene ni la visión ni la empatía de Willy Brandt o Angela Merkel. Ni el pragmatismo acreditado de los dos Helmut, el socialdemócrata Schmidt y el democristiano Kohl.

¡Ojo al domingo! Será clave. Para Alemania y para Europa. También para España.  

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