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Opinión | La caja de resonancia

Barcelona

Black Sabbath, de parias de la tierra a héroes del metal

Menospreciados en otros tiempos, los autores de ‘Paranoid’ son aclamados como banda influyente, como refleja ese aquelarre de despedida en el que contarán como teloneros como Metallica

BLACK SABBATH

BLACK SABBATH / Archivo

Black Sabbath ofrecerá su último acto, y no será un bolo cualquiera, sino una jornada entera en la que desfilarán también otras nueve bandas consideradas pupilas, todas ellas primeras espadas del rock más fuerte: nada menos que Metallica (en un insólito papel de actor secundario), Slayer, Pantera, Gojira, Halestorm, Alice in Chains, Lamb of God, Anthrax y Mastodon, así como Ozzy Osbourne en solitario. Y con colaboraciones de Billy Corgan, Slash, Sammy Haggar, Tom Morello, Fred Durst…Tremendo aquelarre, el que se presagia para el 5 de julio en el estadio del Aston Villa, en Birmingham, localidad de la cual salieron los Sabs en el remoto año 1969.

Ahí estará la formación original, por primera vez en veinte años: Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, que había sido baja en el último ‘tour’, el de despedida, ‘The end’ (2016-17). A diferencia de aquella gira, esta reunión no presenta claves crematísticas: "todos los beneficios" irán a parar a un centro de investigación del Parkinson, a un hospicio y a sendos hospitales infantiles. Sí, Parkinson es la enfermedad que padece Osbourne. Sus últimas declaraciones ("ya no puedo caminar") alimentan algunas reservas sobre su estado de cara al concierto. Será igualmente "el adiós definitivo, definitivo" de Ozzy, asegura su esposa y mánager, Sharon, a ‘Planet rock’. 

En los 70 fueron considerados una panda de brutos que no había que tomar muy en serio

El caso de Black Sabbath es ilustrativo del carácter cambiante del prestigio artístico. En los 70, cuando grabaron sus álbumes más cruciales, los autores de ‘Paranoid’ fueron considerados una panda de brutos que no había que tomar muy en serio, entretenimiento adolescente a costa de la efectista imaginería satánica.Todo dio un giro dos décadas después, cuando Nirvana los citó como influencia clave, Metallica comenzó a versionar ‘Symptomofthe universe’ (esos semitonos, presagio del thrash) y fue vislumbrándose su proyección en diversas escenas rockeras, del 'grunge' al 'stoner rock', del 'doom metal' al metal gótico. 

El reconocimiento no parece ser un estatus concedido a perpetuidad, sino que puede fluctuar como lo hacen tantas cosas en esta vida. En el extremo opuesto del rock duro proto-metalero de Black Sabbath tenemos otro ejemplo: el 'soft rock' de los 70, en su día tratado con condescendencia, por suave y complaciente, y que en este siglo ha despertado furores inesperados y alentado a grupos que citan a Fleetwood Mac. Unos, por duros y, otros por blandos, sufrieron formas de cancelación entre la crítica musical y en círculos de ‘connaisseurs’. Pero nada es para siempre.