Opinión | LA PALABRA DE LOS NÚMEROS
La economía va bien
El consumo público creció 5% en 2024, por segundo año consecutivo, y nuestros gobiernos, incluyo aquí a comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos, gastan a dos manos como si no hubiera mañana

Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt (Alemania). / EFE
Los datos de empleo en la encuesta de población activa y los de la contabilidad nacional confirman que la economía española termina 2024 con fuerte crecimiento de la actividad y entra en 2025 con mucha inercia. La economía finalizó 2023 con un crecimiento más débil y ha ido ganando inercia, sobre todo después del verano. El turismo es el sector más dinámico y que más efecto arrastre tiene sobre el empleo, en la pandemia España fue uno de los países más afectados por su peso turístico y ahora ayuda a explicar buena parte de la diferencia de la situación cíclica con Alemania, Francia e Italia.
La otra cauda es la política monetaria. El BCE tiene que bajar tipos para reactivar el empleo en las principales economías de la Eurozona pero tipos del Euríbor a un año en el 2,5% son muy bajos para una economía como la española cuyo PIB nominal crece al 6%, lo mismo les pasa a nuestros vecinos portugueses donde el PIB crece con más intensidad que en España. EEUU tuvo un crecimiento del PIB nominal del 5% en 2024, un punto menor que España, y la Reserva Federal tiene los tipos dos puntos por encima del BCE. Esta situación ya la vivimos desde 1998 hasta 2007 y sabemos que genera muchas alegrías a corto plazo, sobre todo de empleo y de bajada de la tasa de paro, pero también genera desequilibrios que dan muchos disgustos cuando llega el ajuste, como sucedió entre 2008 y 2013.
Las perspectivas para 2025 de actividad y de empleo son positivas
La otra situación que diferencia a España es su política fiscal. En una situación como la actual, el Gobierno debería está aplicando una política fiscal contractiva para compensar el efecto expansivo de la política monetaria del BCE sobre nuestra economía. Pero el consumo público creció 5% en 2024, por segundo año consecutivo, y nuestros gobiernos, incluyo aquí a comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos, gastan a dos manos como si no hubiera mañana. Esto también sucedió entre 1998 y 2007 y sabemos que acabó mal.
Las perspectivas para 2025 de actividad y de empleo son positivas. La política monetaria bajará aún más los tipos y será mucho más expansiva para España que el pasado año y nada indica que la política fiscal vaya a cambiar. España va a incumplir claramente las reglas fiscales, especialmente la regla de gasto pero también la de reducción de déficit estructural y la de deuda, pero con elecciones en Alemania e inestabilidad política en Francia no es previsible que Bruselas ponga orden en la disparatada política fiscal española.
Tipos de interés tan bajos han activado por fin la inversión empresarial que no había acabado de normalizarse desde la pandemia y eso, sin duda, es una buena noticia pero también exacerban la demanda de vivienda y con la escasez de oferta actual y la burocracia que hará eterno el desarrollo de nuevos suelos y viviendas disponibles en el mercado provocará una nueva intensa subida de los precios de la vivienda y del alquiler.
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