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Opinión | Natividad
Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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En Navidad, culturalmente cristianos

Como sociedad somos lo que somos, individualmente que cada uno sienta lo que le dé la gana

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Barcelona Espectáculo de iluminación de la estrella en la Plaça de Sant Jaume

Barcelona Espectáculo de iluminación de la estrella en la Plaça de Sant Jaume / Lucía Feijoo Viera / PI STUDIO

Fue durante una comida con el entonces presidente de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), Josep Antoni Duran i Lleida. Era invierno y estaba bastante acatarrado. Luchaba para que se le notara lo menos posible, pero en un momento dado, sin poder evitarlo, estornudó de forma estruendosa. Mi reacción fue inmediata y exclamé: “¡Jesús!”. Después de salir de la molesta situación y responder con un protocolario “gracias”, me preguntó. “¿Eres católico?”. La cuestión no me extrañó viniendo de un democratacristiano. Mi respuesta fue rápida: “Soy culturalmente cristiano”. La anécdota la he contado en más de una ocasión cuando se producen debates sobre la Navidad y su forma pública de exponerla. Como sociedad somos lo que somos, individualmente que cada uno sienta lo que le dé la gana.

Un agnóstico o un ateo nacidos en Barcelona conviven con una evidencia cultural que es el sedimento cristiano que ha dejado los al menos últimos 20 siglos, sin entrar en detalles históricos. No hay nada malo en ello, como es normal que paseando alrededor de la mezquita Koutoubia en Marrakech, por poner un ejemplo, escuchemos las llamadas a la oración, el salat, que hacen ese deambular tan característico.

La polémica se ha suscitado en referencia a la presencia de pesebre en la plaza de Sant Jaume o no. El histórico del tema complica un análisis sosegado de la cuestión, si es que queda algo de sosiego para reflexionar sobre algo. Los años anteriores de la alcaldesa Ada Colau no lo han puesto fácil. A los de Colau lo del pesebre no les ha gustado nunca, aunque en sus filas militen algunos católicos. Así que la utilización de una única estrella en la plaza como representación de la Navidad ha sido criticada y considerada como el sutil intento de hacer desaparecer la fiesta cristiana. Lo cierto es que “tal vez no se ha sabido explicar lo suficientemente bien”, reconocía el presidente de la Asociación de Pesebristas de Barcelona (APB), Josep Porta, a la web El Debate. Como comentaba el alcalde Jaume Collboni a los periodistas en la tradicional copa de Navidad en el Saló de Cent, “la plaza de Sant Jaume tiene dos pesebres: el instalado dentro del Ayuntamiento y el que se puede visitar en la Generalitat”.

Recordaba Josep Porta que Collboni, en una visita al pesebre del Museu Marés cuando era concejal de Cultura, les dijo “‘hemos de hacer un pesebre que los niños puedan entender’, y nos propuso hacerlo”. Así, el pesebre que convoca largas colas en las puertas del Ayuntamiento estas Navidades es el que antes se hacía en el Marés y que está creado por la Asociación de Pesebristas.

Sobre la estrella, uno que es vecino de la Sagrada Familia y que tiene la suerte de ver amanecer cada día con el monumento de escenario, ha construido en su imaginario que la estrella está inspirada en la de la torre dedicada a María. El elemento que está situado frente al Ayuntamiento tiene autoría propia. Ha sido diseñado por el arquitecto Xevi Bayona y el creador digital Àlex Posada. Sin embargo, Gaudí está por ahí. Debe ser mi sentido culturalmente cristiano. Y parece que la veremos durante los próximos tres años. Cuestión de rentabilidad. Resumiendo: la Navidad está donde queramos que habite.

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