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Opinión | La hoguera

Juan Soto Ivars

Juan Soto Ivars

Escritor y periodista

Tengo un pensamiento

Lo que se vio esta semana en 'La Revuelta' es el trabajo televisivo del año. Amaia había ido a presentar su nuevo 'single'. Fue un derroche de talento desmesurado

Amia, en 'La Revuelta' de David Broncano.

Amia, en 'La Revuelta' de David Broncano. / RTVE PLAY

Lo que se vio esta semana en 'La Revuelta' es el trabajo televisivo del año. Pasó el jueves 19, que era el último programa del año, y a saber cuánto tiempo tardaron en montar el espectáculo. Amaia, la cantante de 'OT', había ido a presentar su nuevo 'single'. Hasta aquí, todo hacía presagiar una entrevista normal y corriente, cómplice pero rara, de las que son marca de la casa de David Broncano. La artista estaba sentada en el sofá. Bla bla. Pero cuando Broncano le preguntó si le había traído algún regalo, ella dijo "tengo un pensamiento", y empezó a cantar. Puede que el abogado de la becaria que denunció a Nacho Cano, la que responde cantando canciones de Mecano a las preguntas de los periodistas, tuviera en ese momento un pico de estrés post-traumático. Lo que iba a pasar a continuación posiblemente se lo alivió.

Acababa de arrancar una escena difícil de igualar: un derroche de talento desmesurado, no solo por la voz de Amaia, sino por lo que el equipo de 'La Revuelta' había previsto. En lo que iba a ser un plano secuencia que terminaría con la artista cantando encima de una furgoneta frente a la puerta del teatro donde se graba el programa, Amaia empieza cantando a capella en el sofá, cambian las luces y luego, a medida que la cámara avanza con ella por entre el patio de butacas, entran en plano y en sonido pianistas, coristas, violinistas, flautistas, extraterrestres, astronautas y hasta una orquesta de charanga callejera. Es de una belleza conmovedora: la que uno percibe cuando un gran equipo ha hecho un gran trabajo a partir de una idea complicada.

Después de verlo y revisar el ruido de las redes, me pasmaba la dureza amargada de algunos estómagos, así que tengo yo también un pensamiento: menudo nivel de burricie puede llegar a provocar una sociedad politizada; qué grado tan empobrecedor de ceguera y mala leche hemos alcanzado si, para algunos, el hecho de que 'La Revuelta' sea el programa favorito de los socialistas impide disfrutar o valorar unos minutos de tele como estos.

¡Dejaos de tontunas, leches! ¡Expulsad al demonio de la polarización que os llena las tripas de bilis! El espectáculo que consiguieron dar los de 'La Revuelta' a partir de una simple entrevista con Amaia, esos minutos deliciosos y sorprendentes, fueron tan universalmente buenos, tan objetivamente hermosos, que tuvieron que gustarle hasta a Pablo Motos y las hormigas. Chapeau, pachacho.

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