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Opinión | ASUNTOS PROPIOS
Núria Navarro

Núria Navarro

Periodista

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Cristina Fallarás, periodista: "No puedo contar cuántas veces me han violado"

La activista que precipitó la dimisión de Errejón reúne más de 1.500 relatos de agresión sexual en el libro 'No publiques mi nombre'

No es mal sexo, es agresión sexual

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Cristina Fallarás

Cristina Fallarás / JORDI OTIX

En 2018, a raíz de la sentencia de la Manada de Sanfermines, la periodista Cristina Fallarás lanzó el hashtag #Cuéntalo, invitando a las mujeres a relatar las agresiones sexuales sufridas. En 15 días, tres millones de testimonios pusieron los cimientos de una memoria colectiva de la violencia machista, que luego ordenó el Supercomputing Center. Cuando ya le daba vueltas a despegarse de la abrumadora tarea en Instagram, a punto de sacar el libro 'No publiques mi nombre' (Siglo XXI), una recopilación de denuncias colgadas en su Instagram a partir del 'caso Rubiales', zas, recibió la que precipitaría la dimisión de Íñigo Errejón.

¿Qué pasó el minuto después de colgar aquel mensaje?

No sabía que se trataba de Errejón. Una colega me mandó una captura de Twitter y me dijo que todo el mundo hablaba de mi Instagram. Vi que me venía encima una ola. Empezaron a llegar casos de políticos, músicos, cómicos, periodistas. A ritmo de tres por minuto. Tuve que decidir entre subirme a ese carro o dejarlo pasar. 

"A raíz de Errejón, empezaron a llegar casos de políticos, músicos, cómicos, periodistas. A ritmo de tres por minuto"

Se subió.

Llevo mucho trabajo al lomo como para echarme atrás solo porque sea un hombre de izquierdas. Recibí algunas presiones (menos de las que pensaba). El caso subraya una certeza: hay maltratadores de izquierdas y derechas, de sindicatos y empresa, altos y bajos. 

Médicos incluso.

Con mucha diferencia, la violencia viene del entorno familiar y cercano. Después están los casos de mujeres ebrias –no hablo de 'sumisión química' porque me parece una forma de blanquear la ebriedad– y luego, a lo bestia, los médicos. ¡La cantidad de mujeres que me han contado que les han hecho un tacto vaginal o anal cuando iban a mirarse la rodilla! 

¿Saldrán más ilustres a la luz?

Cuando me dan nombres y apellidos, lo derivo a cuatro o cinco abogadas especialistas en violencia de género. A raíz de lo de Errejón, las mujeres se han dado cuenta de que pueden señalar a hombres con poder.

"Es la primera vez en la historia de la Humanidad que las mujeres tenemos una memoria colectiva de la violencia sexual que recibimos"

¿Maneja todo esto sola?

De lo contrario las mujeres no me escribirían. Con #Cuéntalo fueron casi tres millones de actuaciones en dos semanas. Ahora tengo que buscar a alguien que me descargue el archivo de Instagram. ¡Es la primera vez en la historia de la Humanidad que las mujeres tenemos una memoria colectiva de la violencia sexual que recibimos, contada una a una! 

De manera anónima. Y de ahí le llueven la mayoría de críticas.

Hubo un aluvión de vídeos contra mí, 10 veces más que contra Errejón. Yo sé quiénes son las denunciantes. Interactúo con ellas. Publico atrocidades a diario, y más del 70% casos de violencia sexual en la infancia, que a menudo hablan de hombres que ya han muerto. ¿Por qué iban a mentir? Les jode a los que tienen mucho que esconder, por acción u omisión. 

Usted sabe qué es la violencia sexual.

La sufrí de niña y de adolescente. Cuando eso ocurre, se repite durante toda tu vida, porque está ligada al ámbito de amparo. Provoca una disociación que te lleva a tentativas de suicidio, trastornos alimentarios o consumo desordenado de alcohol y drogas, que fue mi caso. No puedo contar cuantísimas veces me han violado. He pasado años que me levantaba, tenía restos de haber estado con un hombre y no recordaba que hubiera entrado en casa ninguno. Cuando llegaban a un cierto punto de agresividad, entraba en negro. Me quedaba como muerta. Y esos señores sabían perfectamente que estaba inconsciente. 

"Sufrí violencia sexual de niña y de adolescente. Y cuando eso ocurre, se repite durante toda tu vida"

En el terreno laboral tampoco se libró.

Me han agredido sexualmente políticos, cantantes, escritores, editores… La primera agresión de un político fue de un altísimo cargo del Govern que, en cuanto salieron los móviles con cámara, me mandó una foto de su polla. ¡No sabe lo que me desestabilizó! Si ese señor me mandara hoy la foto, no solo lo publicaría en redes, sino que iría al Parlament y haría una intervención.

Solo una de cada ocho mujeres denuncia.

Antes de denunciar, hay que construir un relato colectivo. Es insensato decir a las mujeres que denuncien en comisarías y juzgados, porque si vamos todas, colapsa el sistema. Las estructuras del poder judicial y de Interior están basadas en una sociedad que da por hecho el silencio de las mujeres. Si no lo dieran por hecho, estarían temblando. 

"La primera agresión de un político fue de un altísimo cargo del Govern que, en cuanto salieron los móviles con cámara, me mandó una foto de su polla"

Es un pararrayos permanente, Fallarás.

Lo de Instagram es una forma de activismo. En este último año y medio, podría haber escrito dos libros. Y luego está el trauma vicario, el que te generan las otras por reflejo. #Cuéntalo me destrozó. Recibí amenazas de muerte (incluso a mis hijos), me hicieron irme de mi piso, me tiraron al suelo y me rompieron una rodilla. Acabé en un psiquiátrico. Esta vez me he cuidado. No puedo empatizar.

¿El siguiente paso?

Solo quiero que la Administración reciba estos testimonios, los analice y sirvan para modificar la forma en que enfrentamos la violencia. Va a venir una 'dana' de relatos y no sabremos cómo drenar tanto fango. 

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