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Opinión | LA NEWSLETTER DEL DIRECTOR

Ferran Boiza

Ferran Boiza

Director adjunto de EL PERIÓDICO

La lista de Ayuso

Juan Lobato, Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Ángel Gabilondo, Rocío Monasterio… la presidenta madrileña sigue acumulando muescas en el revólver

Debate electoral en Telemadrid en mayo de 2023.

Debate electoral en Telemadrid en mayo de 2023. / Alberto Ortega / Europa Press

Dicen los politólogos que no desgasta el Gobierno, sino que lo hace estar en la oposición. Y podríamos añadir que, en el caso concreto de Madrid, literalmente les achicharra. Apenas un año y medio después de las elecciones autonómicas, Ayuso sigue en la sede de la Presidencia, en la Puerta de Sol, pero todos sus rivales han abandonado su escaño en la Asamblea de Madrid.

El último ha sido el socialista Juan Lobato, obligado a dimitir tras señalar a Moncloa como responsable de la filtración contra la pareja de Ayuso, un presunto delito de revelación de secretos que también mantiene imputado al fiscal general del Estado. Pero antes fue la jefa de la oposición, Mónica García, que cambió el parlamento regional por el Ministerio de Sanidad, o Rocío Monasterio, líder de Vox, que abandonó después de que Santiago Abascal le enseñara la puerta de salida al destituirla como presidenta de la formación.

Ayuso guarda estos días un prudente silencio, tan dada como es a copar la conversación pública. Pero se entiende la estrategia de su equipo: no hace falta que diga nada, sus rivales se cuecen en su propia salsa.

La escabechina sufrida por la oposición en Madrid tiene pocos precedentes, pero es que el listado de políticos que se han jubilado o han cambiado de destino tras intentar descabalgar a la presidente madrileña no se acaba. El más sonado, seguramente, fue Pablo Iglesias, que se enfrentó a Ayuso en las autonómicas de 2019 y dimitió la misma noche electoral abandonando la política orgánica tras el batacazo de Podemos.

Pero ha habido más, como relata hoy de forma exhaustiva Elena Marín en este periódico. El socialista Ángel Gabilondo, todo Ciudadanos, a los que echó del Gobierno tras la moción de censura de Murcia y perdieron la representación en la Asamblea, o el propio Íñigo Errejón, que renunció a su escaño en la cámara autonómica tras enfrentarse a Ayuso en las elecciones. Y Pablo Casado, claro.

Ayuso acumula sin despeinarse muescas en el revólver. Enfrentarse a la presidenta madrileña en el coso político de la capital se ha convertido en una profesión de altísimo riesgo.