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Opinión | Crispación
Rosa Paz

Rosa Paz

Periodista. Comité editorial de EL PERIÓDICO

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Cantando alegre en la popa

Los nervios y las prisas del PP parecen indicar su temor a que Sánchez sobreviva a la legislatura, aunque sea en agonía

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El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, reúne al comité de dirección del PP de urgencia para analizar las últimas revelaciones sobre el  'caso Koldo' tras el informe de la UCO.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, reúne al comité de dirección del PP de urgencia para analizar las últimas revelaciones sobre el 'caso Koldo' tras el informe de la UCO. / PARTIDO POPULAR

Parecería que la oposición a un Gobierno debiera consistir básicamente en controlarlo, intentar moderar, o incluso modificar, sus políticas, alcanzar acuerdos en asuntos de Estado y, obviamente, fortalecerse para ganar en las siguientes elecciones. No tanto en derribarlo. Aquí, sin embargo, estamos ante una estrategia opositora dirigida, según confesó públicamente el portavoz parlamentario del PP, Miguel Tellado, a “echar a Sánchez del Gobierno lo antes posible” y hacerlo “con todos los medios” a su alcance. Las últimas actuaciones de Alberto Núñez Feijóo van dirigidas a ese objetivo y para ello el líder del PP ha desempolvado el argumentario que siguió José María Aznar en la legislatura 1993-1996 contra Felipe González, incluida la batalla en los tribunales, con una leve variación por el momento: el “váyase, señor González” de Aznar ha pasado a ser el “márchese, ya” de Feijóo dirigido a Sánchez.

Es sorprendente que en los debates parlamentarios se vea más crispado al líder del PP que al jefe del Ejecutivo, que presenta un temple tan imperturbable que parece estar operado de los nervios. Feijóo enervado y Sánchez socarrón dan para una tesis doctoral. Porque Sánchez vive una situación política muy incómoda y no únicamente por la investigación judicial a su mujer, la aparición de pruebas contra su exministro Ábalos o las peleas que empiezan a emerger en las federaciones socialistas. Su problema fundamental radica en la dificultad de repetir la mayoría que le llevó a Moncloa el año pasado. Una tarea que parecería imposible. Pero ahí está él, cantando alegre en la popa, capeando el temporal, y con más posibilidades de las imaginables de aprobar los presupuestos. Lo dijo Elías Bendodo en una reunión con cargos del PP, de la que se filtraron los audios. Y si el Gobierno lo consigue, habrá legislatura para rato. Esto último lo repite siempre Sánchez, aunque él añade que “con o sin presupuestos”.

El Gobierno anunció que esperaría a que se celebraran los congresos de Junts y de ERC de este otoño para ponerse a negociar. Falso, porque llevan semanas viendo los presupuestos con los partidos y parece, con todas las cautelas, que podrían estar rozando el acuerdo. No será fácil, porque conviene no olvidar que Sánchez tiene que pactar las cuentas públicas con Sumar, su socio de Gobierno, con un Podemos encrespado, con los dos partidos independentistas catalanes, con PNV y Bildu, con el BNG y con Coalición Canaria. Además, tendrá también que rezar, metafórica o realmente, para que, si hay trato, nadie se eche atrás o se ausente de la votación. Más aún sabiendo que no contará con el voto de Ábalos, si para entonces aún sigue siendo diputado.

Todo está aún en el aire. Pero los nervios y las prisas del PP, que se empeña en creer que toda España es como el Madrid antisanchista, parecen indicar su temor a que Sánchez sobreviva a la legislatura, aunque sea en agonía. Porque saben que solo él puede adelantar las elecciones, y lo hará cuando le convenga, y que ellos no tienen con quien sacar una moción de censura.

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