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Opinión | Infraestructura
José Manuel Pérez Tornero

José Manuel Pérez Tornero

Catedrático de la UAB y expresidente de la Corporación de Radio y Televisión Española

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Las Tres Chimeneas: un nuevo horizonte

Han de convertirse en punto de referencia y de encuentro intelectual del sector de la comunicación, capaz de generar ideas, de investigar, explorar y experimentar nuevas vías y desarrollos

Las Tres Chimeneas de Sant Adrià: primero odiadas, después amadas y finalmente oro

Las Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs.

Las Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs. / RICARD CUGAT

¿Quién iba a imaginar que la torre Eiffel (1889) se convertiría, con el tiempo, en el emblema casi eterno de París? Desde luego, no lo imaginaban ni Maupassant ni muchos artistas e intelectuales de la época, porque no supieron ver que las ciudades de la modernidad necesitaban símbolos potentes capaces de marcar nuevos horizontes de futuro. ¿Podrán, hoy en día, las Tres Chimeneas de la antigua fábrica térmica de Barcelona convertirse en un nuevo icono del futuro?

En cierto sentido, sí, pero a condición de que, primero, desarrollen un buen proyecto. Y, segundo, que puedan aglutinar un amplio consenso cívico e institucional a su alrededor.

Desde luego, las Tres Chimeneas tienen casi todo lo que se requiere. Tienen 'pregnancia', es decir, capacidad de atraer la atención, porque marcan, físicamente, la transición entre una tierra limitada y un horizonte marítimo infinito. Y pueden conseguir también -si se desarrolla adecuadamente el proyecto de 'hub' audiovisual- la fuerza necesaria para marcar, simbólicamente, la transición entre un tiempo que se acaba (el del carbono) y un nuevo horizonte, el de la sociedad del conocimiento y la comunicación.

Pero la cuestión clave, por tanto, es definir bien ese proyecto que ha de apuntar al futuro. Localizar una infraestructura de producción audiovisual en Catalunya es, sin duda, una buena iniciativa. Sobre todo, teniendo en cuenta que la industria de las comunicaciones está creciendo en España a un ritmo inusitado, capaz de generar casi 80.000 empleos, y considerando que una rama del sector, la producción de ficción, ha llegado a la cifra de 4.500 millones de euros anuales.

Por tanto, lo que haría Catalunya con las Tres Chimeneas sería afianzarse en un sector que, últimamente, tiene su epicentro en Madrid y mejorar su nivel de competitividad. Pero el proyecto tiene que ir mucho más allá. Sobre todo, si quiere ser catalizador, singular y ganar el futuro.

Las Tres Chimeneas han de lograr convertirse en punto de referencia y de encuentro intelectual del sector, capaz de generar ideas, de investigar, explorar y experimentar nuevas vías y desarrollos. Ha de ser un laboratorio vivo, capaz de ayudar y acelerar la concepción y el diseño de nuevos proyectos y ecosistemas comunicacionales. Punto de convergencia entre todos los saberes y prácticas que exige nuestro tiempo: tecnologías, artes, medios digitales, cine, televisión, animación, videojuego, inteligencia artificial, realidad virtual. Solo así lograrán ser algo parecido a lo que en su día fue París para las artes, Hollywood para el cine, o Silicon Valley para las tecnologías. Es decir, centros de referencia mundial con los que todos han de contar. En este sentido, Las Tres Chimeneas han de aspirar a convertirse en un nuevo centro de referencia en su campo. Un centro obligado para la creatividad, la innovación y la toma de decisiones económicas. De esta forma, atraparán el nuevo espíritu del tiempo. Y mejorarán nuestro futuro.  

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