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Opinión | NADA ES LO QUE PARECE
Albert Sáez

Albert Sáez

Director de EL PERIÓDICO

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¿Por qué Mateo Valero es el Barceloní de l'Any 2024?

Mateo Valero, pare del ‘Mare Nostrum 5’, primer Barceloní de l’Any | FERRAN NADEU

Mateo Valero, pare del ‘Mare Nostrum 5’, primer Barceloní de l’Any | FERRAN NADEU

Este martes comía con el cónsul de Corea del Sur en Barcelona, el señor Younghyo Park, y me explicaba que cada año vienen más de 300.000 compatriotas suyos a visitar Barcelona. Lo hacen por razones muy diversas, entre ellas el recuerdo de los Juegos Olímpicos de 1992, algún videoclip de un grupo local de moda y el desarrollo de un capítulo de una telenovela en la ciudad. Hablando con él recordé todos los esfuerzos que ha hecho la ciudad para lograr esos impactos. Con el regreso de la democracia se generó un gran proyecto colectivo en torno a los Juegos, a la construcción de infraestructuras que llevaban años en el cajón como las Rondas, la recuperación del litoral y la transformación de un barrio industrial en la gran zona residencial de la Vila Olímpica y del Poble Nou. En cambio, apenas 2.000 coreanos residen en Barcelona, la mayoría vinculados a la restauración. Este es el saldo de aquel proyecto colectivo construido sobre las oportunidades del cambio de siglo.

Esta tarde entregamos el premio del Barceloní de l'Any al primer ganador de esta distinción: Mateo Valero, ingeniero, arquitecto del 'Mare Nostrum 5', el supercomputador que este 2024 ha pasado a ser una apuesta estratégica de la UE para recuperar la competitividad que Mario Draghi señala como perdida. Si la ciudad mantiene la vitalidad de antaño, el supercomputador debería ser uno de los pilares del nuevo proyecto colectivo que necesita Barcelona y que tiene que promover que, junto al turismo y los servicios, la ciudad tenga un potente nodo industrial en base a la industria digital, la investigación puntera en biomedicina u otras especialidades y la captación de talento internacional. El resultado debería ser que otros 300.000 surcoreanos visitaran la ciudad, pero en este caso para participar en proyectos de investigación y que vivieran en ella cuantos tuvieran talento que aportar. Para hacer viable este cambio de rasante, Barcelona necesita personas como Mateo Valero, con talento, con formación, con capacidad de generar consensos a su alrededor y con capacidad de soñar proyectos que parecen imposibles, como poner un superordenador en una capilla, y trabajar cuantas horas sea necesario para hacerlos realidad. Por eso es el primer Barceloní de l'Any, para reconocer lo que es, lo que ha hecho y lo que significa para la ciudad en la que se edita EL PERIODICO.

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