Opinión |
NEWSLETTER
Albert Sáez

Albert Sáez

Director de EL PERIÓDICO

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Abascal quiere expulsar a Lamine Yamal

Messi y con Lamine Yamal de bebé y la madre de este.

Messi y con Lamine Yamal de bebé y la madre de este.

Santiago Abascal y Jordan Bardella debieron contemplar la semifinal de la Eurocopa de ayer revestidos hasta las cejas de banderas españolas y francesas. Lamine Yamal acabó siendo el héroe del partido marcando el gol que abrió el camino de la victoria española y Kylian Mbapé fue hasta el final la gran esperanza francesa para la remontada. Abascal presiona esta mañana al PP para que expulse a muchos que, como los padres de Lamine Yamal, llegan a España para trabajar. Bardella no aclaró nunca si su propuesta de privar a los emigrantes de segunda generación del acceso a ciertos cargos en la administración francesa incluía dejarles fuera de la selección de fútbol.

El deporte pone en contradicción a los nacionalismos extremistasLa semifinal de este martes hubiera sido de otra manera sin la inmigración. Es un ejemplo más de cómo Europa necesita y se enriquece gracias a la llegada de personas de otros países, muy especialmente del continente africano. Si es para ganar a España, a Bardella no le enoja que los franceses de origen inmigrante pasen por delante de los franceses de toda la vida en la selección. Ni tampoco a Abascal. En cambio, trafican con la incertidumbre de millones de franceses y de españoles y señalan a los llegados de fuera para prometer unas soluciones que no lo son. Si Europa expulsa a los inmigrantes por ese miedo irracional al reemplazo que alientan los ultranacionalistas, deja de ser viable. Eso es lo que nos jugamos hoy en la Conferencia Sectorial sobre infancia y adolescencia que se celebra en Tenerife. Cientos de menores se hacinan en Canarias tras ser recogidos del mar en los cayucos que les traen ilegalmente de África. Vienen porque saben que acabarán teniendo trabajo. Deberían llegar de manera ordenada, pero el caos migratorio es la primera piedra del edificio de la intransigencia que construye la extrema derecha. No deberían poder venir todos, ni campar a sus anchas, pero Europa les necesita y debería aprender a tratarlos de otra manera. Como a Lamine y a Mbapé

Suscríbete para seguir leyendo