Opinión |
Industria de la belleza
Ana Bernal-Triviño

Ana Bernal-Triviño

Profesora de la UOC y periodista.

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Los tacones, la reina y el feminismo

No entiendo que hablemos de la salud mental y denunciemos no criticar nuestros cuerpos, y se caiga en el mismo error

Letizia se baja de los tacones: se ha roto un dedo del pie derecho en un accidente en casa

La reina Letizia en los Países Bajos

La reina Letizia en los Países Bajos

Hace días publiqué aquí los cambios de moda que hacen las mujeres para estar más cómodas o frente a las imposiciones estéticas de la industria “de la belleza”. Varios mensajes insistían en que la reina Letizia Ortiz no era un ejemplo, porque ha retirado sus tacones solo por su enfermedad. Y además (a veces, con insultos) se señalaba sus operaciones estéticas. 

Quizás lo que para unas no es ejemplo para otras, sí, dependiendo de cada momento vital. La monarquía ha sido una institución con normas internas duras para las mujeres. Pero dudo, por muchos problemas de salud, que la reina hubiese optado por unas deportivas si le hubiese ocurrido hace años. O que hubiese adoptado la misma decisión la reina Sofía hace décadas, en caso de padecerlo. Ortiz, incluso en desfiles con protocolo, acude con deportivas y quizás ya es importante, en un contexto estricto como en el que vive, impone el criterio de la salud aunque sea de forma temporal.

Aun así, creo que desde nuestros perfiles en redes sociales de escasos seguidores y nuestra vida privada, poco podemos imaginar cómo debe ser vivir bajo la presión externa de millones de miradas alrededor del mundo. Recuerdo cuando estuve en un programa que veían seis millones de personas. Hubo críticas sobre mi físico que dañaban mi autoestima, por muy feminista que yo fuera. No entiendo que hablemos de la salud mental y denunciemos no criticar nuestros cuerpos, y se caiga en el mismo error. No entiendo que mujeres que se hayan operado estéticamente tengan que ser insultadas. Prefiero debatir sobre ideas y las necesidades inventadas por la industria, no de físicos personales. Quizás haya mujeres que nunca reaccionen a lo que exponemos, o quizás otras lo hagan con el tiempo. Pero no me gusta machacar los pequeños logros de algunas solo porque yo esté en un “curso superior” de feminismo. Porque otras me miren por encima del hombro, no responderé igual.

De todas formas, cuando leía algunos comentarios sobre este tema de los tacones, de no ponerse vestidos incluso… me pregunto si conocen la relación entre moda y la feminista Gloria Steinem. Sí, usaba tacones de mayor o menor altura en fiestas, a veces botas de pequeño tacón, vestidos, minifaldas o incluso ¡transparencias! Y eso no quitaba que usara también zapato plano y vaqueros. Centenares de reportajes analizan el estilo de Steinem. Y, a estas alturas, no caeré en negar su carrera feminista. 

Yo, si me obligan a elegir, y a pesar de todos los peros a una institución que se puede apoyar o no, prefiero una reina que haga discursos donde reconozca la violencia de género o denuncie la trata. Sí, apoyo al 100% liberarnos y reivindicar una moda cómoda. Y denuncio la violencia sobre nuestros cuerpos que impone la industria de la belleza, pero no haré de ello un dogma estético ni un ataque contra mujeres que lo “incumplan”. No tenemos que ser perfectas en todo. Porque quizás alguna de ellas sea más aliada con nuestros derechos que otras muchas con chándal y deportivas, pero que nieguen la violencia machista y voten contra ella. 

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