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Carles Sans
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¿Leer en pantallas es peor?

Un experimento ha revelado que la gente entiende y recuerda menos lo que absorbe por dispositivos

Un niño usa un móvil y una tablet, en su escritorio.

Un niño usa un móvil y una tablet, en su escritorio. / E.P.

Hace unos años, en mis días de vacaciones en Eivissa, seguía a diario una rutina que me encantaba: cada mañana, después de un baño en el mar, me acercaba al pueblo a comprar algunas provisiones que hicieran falta, y sobre todo, a buscar la prensa. Cada día entraba en la librería y la quiosquera me entregaba, a veces disimuladamente, los tres o cuatro ejemplares de los pocos que llegaban de la península. Es lo que tiene estar en una isla: según como está el mar la mercancía llega a una hora o a otra. Con los periódicos bajo el brazo, compraba el pan de cada día y me iba a casa a leer la prensa, al menos durante un par de horas. Solo en esos días de vacaciones la leía así, con mucha calma. Me repasaba las crónicas hasta el punto final. Pero todo empezó a cambiar a partir del momento en que mi casa, perdida entre el mar y la montaña, tuvo conexión a Internet. Lo que antes era una casa desconectada de todo y de todos, en la que enviar cualquier mensaje por el móvil era casi imposible, pasó a ser una casa conectada a un wifi. A partir de ese momento ya no tuve que desplazarme para comprar la prensa, y ni siquiera el pan, que también me lo traían si lo pedía online.

Entonces, la lectura diaria de mis periódicos pasó a ser otra cosa. A través de la pantalla de la tablet leer ya no fue lo mismo. Informarme online me habituó a leer de una manera distinta. Ahora seleccionaba y descartaba a golpe de mirada rápida y nerviosa los titulares de cada pantalla. Cuando empecé a leer con la tablet detecté una relación distinta con la lectura, al leer un artículo ahora siento con ansia que he de llegar al punto clave del artículo, me impaciento enseguida. Mientras leo, me angustia no saber si estoy acabando el artículo o si estoy a la mitad. Antes, frente a una página impresa veías a primera vista la extensión del artículo; ahora no.

Existe un experimento que ha revelado que la gente entiende y recuerda menos lo que absorbe por pantallas. Y ante todo eso, me pregunto: ¿estaremos perdiendo la capacidad de retener lo que leemos? ¿Estaremos perdiendo, también, la capacidad de leer textos largos? Al tiempo.