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Matemáticas y selectividad
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A la escuela no le salen los números

Las alarmas no se limitan a la selectividad o los contenidos matemáticos, sino a muchas otras competencias

Una alumna de secundaria estudia una serie de fórmulas matemáticas

Una alumna de secundaria estudia una serie de fórmulas matemáticas / Ferran Nadeu

Por primera vez en cinco años, en esta convocatoria de las pruebas de acceso a la universidad en Catalunya una materia no ha alcanzado ni siquiera una nota media de 5. Como sucede sistemáticamente cuando algún enunciado mal diseñado o fuera del programa se atraganta a los estudiantes, los alumnos más damnificados han señalado que la prueba tenía este año una especial dificultad. Y ha habido profesores que han lamentado que las pautas a seguir en el examen hayan llegado este año más tarde de lo habitual, con el curso empezado. Pero todo apunta a que se trata de un problema mucho más general que esto. 

Las alarmas sobre el bajo nivel en matemáticas de los escolares afectan en general a muchos sistemas educativos de países desarrollados, con sintomáticas excepciones en Extremo Oriente. No es una excepción la española, aunque los datos son aún más preocupantes en el caso de Catalunya. Y esas advertencias llegan mucho antes del acceso a la universidad, y más allá de casos particulares: desde las pruebas de competencias básicas de primaria y ESO a los resultados del informe PISA . Indicadores como estos habían motivado el diseño, de cara al próximo curso, del Programa Florence por parte de la Conselleria d’Educació, con un cambio de modelo y una ampliación del horario del que se beneficiarán 120 escuelas y 80 institutos. Aunque con un alcance menor del ambicionado debido a no poder disponer de una partida de 50 millones de euros prevista en los presupuestos. Un ejemplo más de las consecuencias del estancamiento de la situación política en Catalunya que los partidos parecen no tener especial premura en desbloquear. 

Desde el punto de vista pedagógico, esta intervención apuesta por insistir en las estrategias de aprendizaje competencial. Pero una dificultad añadida, antes de definir soluciones, es la de ajustar el diagnóstico. ¿Es el bajo nivel manifestado por la mayoría de estudiantes el fruto de viejos sistemas de enseñanza que se resisten a ser modificados, o un síntoma de que los nuevos enfoques que están pasando a ser hegemónicos no bastan -o no son los adecuados- para compensar otros déficits más estructurales que de método, como la crisis de la capacidad de atención y esfuerzo, la formación del profesorado de primaria o la dificultad de atraer especialistas en secundaria? Informes como el de la Real Sociedad Matemática Española alertan de unos currículos excesivamente sobrecargados, que deberían centrarse en cambio en las materias y habilidades como la álgebra, la geometría y la estadística. En cualquier caso, los déficits no se centran en contenidos concretos sino en habilidades y competencias generales: los mismos estudios que alertan de las dificultades de los alumnos en el campo de las matemáticas indican que no son menores tampoco en el de la comprensión lectora, y la última oleada del informe PISA ha ofrecido unos resultados decepcionantes, en el caso de Catalunya, en materia de creatividad. En resumen, el panorama es el de promociones de alumnos con problemas para conectar conocimientos y habilidades, argumentar y expresarse, solucionar problemas y detectar errores y falacias. Algo que quizá deba abordarse volviendo a revisar conocimientos básicos o desarrollando habilidades, pero en ningún caso con la complacencia de la exigencia mínima que muchas veces acompaña algunos enfoques docentes.