Opinión |
Ágora
Francesc de P. Jufresa

Francesc de P. Jufresa

Abogado penalista.

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Cuando la política entra por la puerta, la justicia sale por la ventana

Deseo que, de una vez por todas, entiendan todos los partidos que la política se hace en el Parlamento y no en el juzgado de instrucción

Un juzgado de Badajoz admite la denuncia contra el hermano de Pedro Sánchez

Begoña Gómez recrimina al juez Peinado que no le aclare los hechos por los que tendrá que declarar

Begoña Gómez.

Begoña Gómez. / EP

Desde hace muchos años, demasiados, el Partido Popular viene jugando peligrosamente a hacer política a través de los juzgados, no dudando en poner de manifiesto cualquier posible irregularidad de su gran rival político, el PSOE. Por ejemplo, en la causa Filesa (1995), por la financiación irregular del partido, o incluso las cloacas policiales del Estado en el asunto GAL, que estalló en el mismo año, y que llevó a sentar en el banquillo de la Sala Segunda del Tribunal Supremo y a condenar a toda la cúpula de Interior, ministro incluido. Lo sorprendente del caso es que cuando los populares hacían estallar estas y otras cuestiones en los juzgados (todavía resuenan en mis oídos las agrias palabras de José María Aznar, invocando los supuestos desmanes del hermano de Alfonso Guerra, en el Parlamento, para machacar aquél: “Váyase Sr. González”), no tengan en cuenta sus propias miserias, como puso de manifiesto el caso Naseiro, la doble contabilidad del PP, o los desmadres económicos de todo un vicepresidente del Gobierno popular, como era Rodrigo Rato, por no hablar de los trabajitos que les hacía el comisario Villarejo, entre otros asuntos en que se ha visto arrastrada al banquillo la bancada popular.

Comprendo que Núñez Feijóo, acostumbrado a las mayorías absolutas en su virreinato gallego, ande en ascuas al ver que, elección tras elección, pese a ganar, no consigue formar Gobierno, ni siquiera sumando sus votos con la ultraderecha, que además se está fragmentando, mientras que Sánchez, pactando con partidos de un amplio espectro político, lo consigue. Pero el parlamentarismo es implacable, porque se trata de una cuestión de mayorías y de sumar escaños, le guste o no a Feijóo.

Le proponemos que no vuelva a caer en estos vicios del pasado, que tan mal resultado le han dado al PP, como parece estar haciendo con la causa que instruye el juez Peinado contra Begoña Gómez, y no satisfecho con ello con otra causa, que al parecer ha incoado un juez de Badajoz, contra el hermano del presidente, por haber situado su domicilio fiscal en Portugal y no pagar IRPF en España, siempre, a querella de la misma asociación Manos Limpias, especialista en extorsiones.

De la causa contra Begoña no hablaré, porque sería repetirme, pero sí añadiré que la rara actuación del magistrado lo es mucho más desde que, en cumplimiento del artículo 27 del reglamento (UE) para la creación de la Fiscalía Europea, esta ha decidido reclamar para sí la causa que instruía el juez. Ni corto ni perezoso, Peinado ha dicho que mantiene la citación de Begoña como investigada, lo cual carece de sentido jurídico alguno, porque el juez, que no es ya competente, no debe realizar ni un acto más, y desde luego carece totalmente de sentido desde una consideración racional de la investigación judicial, pues es una citación gratuita, solo de cara a la galería fotográfica.

Y el juez de Badajoz, que ve no sé cuántos delitos porque el hermano de Sánchez fijó su domicilio fiscal en Portugal, aún chirria más, y sitúa las cosas donde parece evidente que están, es decir, en la caza judicial de Sánchez, para desbancarlo de la presidencia del Gobierno, haciendo de nuevo un ejercicio de filibusterismo político, al esgrimir constantemente estas querellas en sede parlamentaria, para pedir su dimisión, emulando a Aznar.

Y no quiero terminar sin recordar, frente a lo que han dicho algunos, que Sánchez, mucho antes de pactar con ningún partido independentista, fue quien decidió conceder a los presos por la causa del 'procés' los indultos que solicité personalmente en diciembre de 2019, inmediatamente después de que la Sala Segunda del Tribunal Supremo dictara aquella sentencia que encendió Catalunya. De ahí mi reconocimiento al presidente y el deseo de que, de una vez por todas, entiendan todos los partidos que la política se hace en el Parlamento y no en el juzgado de instrucción.