Opinión |
La campaña militar (100)

La ofensiva ucraniana continúa

Nada de lo ocurrido tras la rebelión armada de Prigozhin impactará, al menos en el corto plazo, en el desarrollo de la guerra en Ucrania

Guerra Rusia - Ucrania: Las tensiones internas Rusia-Wagner y los avances de las tropas, al minuto

Ataque de Rusia contra un restaurante en Kramatorsk, en el este de Ucrania

Ataque de Rusia contra un restaurante en Kramatorsk, en el este de Ucrania / REUTERS\Oleksandr Ratushniak

Jesús A. Núñez Villaverde

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Son muchas las incógnitas que deja la rebelión armada liderada por Yevgueni Prigozhin el pasado fin de semana, desde su suerte personal y la de su grupo mercenario hasta las consecuencias que tendrá para el propio Vladimir Putin, tocado claramente en su imagen de líder incuestionado. Pero, al menos en el corto plazo, nada de lo ocurrido va a impactar seriamente en el desarrollo de la guerra en Ucrania.

Por un lado, más allá de las desavenencias internas que pueda haber entre el propio Putin y su ministro de defensa, Serguéi Shoigú, Moscú no va a modificar su estrategia. Obligado a una actitud defensiva por falta de medios para recuperar la iniciativa en el campo de batalla, cabe suponer que seguirá adelante con sus bombardeos indiscriminados contra población civil -como el registrado el día 27 en un conocido restaurante en Kramatorsk-, buscando su desmoralización mediante la imposición de un clima de terror permanente. De igual modo, continuará reforzando sus tres líneas de defensa para evitar que la ofensiva de Kiev pueda avanzar aún más en el 15% de territorio ucraniano que todavía controla; e incluso tratará de realizar algún tipo de contraataque local, como los que está lanzando en algunas localidades del noreste ucraniano.

Por su parte, Ucrania insiste en transmitir la idea de que la ofensiva iniciada hace tres semanas está logrando resultados. Kiev proclama que ha recuperado ya unos 300km2, principalmente en el sector de Zaporiyia; lo que puede ser simultáneamente calificado de buena noticia, si se destaca que es mucho más que lo logró Moscú en su última ofensiva de invierno, o de no tan buena, si se tiene en cuenta que en la ofensiva ucraniana de la primavera de 2022 logró recuperar más de 3.800km2 en el mismo tiempo. A eso se añade la recuperación del control de Bajmut, un éxito con más carga simbólica que real, y el hecho de que Kiev ya ha logrado establecer algunas cabezas de puente en la orilla izquierda del río Dniéper, en el sector de Zaporiyia, aunque eso no quiere decir que ya pueda romper en fuerza esa línea defensiva rusa.

Ucrania, ante el mismo desafío

Antes de echar las campanas al vuelo, creyendo de la desaparición del grupo Wagner de Ucrania cambia drásticamente la situación sobre el terreno, conviene recordar al menos dos factores. En primer lugar, los combatientes de Wagner no estaban ya en primera línea de defensa, una vez que habían sido relevados en la zona de Bajmut, donde se habían empleado a fondo para controlar la ciudad. Además, no hay ninguna noticia que confirme su desaparición del campo de batalla. Y, aunque así fuese, basta con recordar que su fuerza se estimaba en un máximo de 25.000 efectivos, de los que no más de 5.000 habrían sido empleados en la rebelión que dirigió sus pasos a Moscú. Eso, en un frente militar de unos 1.100km en el que Moscú tiene embebidos no menos de 200.000 efectivos, significa que la ofensiva ucraniana se enfrenta básicamente al mismo desafío que tenía antes de la asonada mercenaria.

En todo caso, también es cierto que, al menos de momento, la amenaza para los intereses de Kiev no aumenta, en contra de los que algunas fuentes apuntan cuando vislumbran ya una presencia masiva de mercenarios de Wagner en Bielorrusia, desde donde podrían lanzar un ataque directo contra Kiev. No hay constancia de si Prigozhin se encuentra ya en ese país, acogido por Lukashenko, y menos aún de que allí disponga ya de cobijo para su grupo. Un grupo que, si lo logra, será de una entidad insuficiente para una operación de esa magnitud.

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