
Historiador
El final de la indulgencia
El votante independentista, aunque crítico con la actuación del Estado, se sintió también engañado por los líderes del 'procés', cuya actitud fue entre irresponsable y cobarde

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, interviene en un acto del partido en Hospitalet de Llobregat / Maria Asmarat / ACN
Andan las direcciones de los partidos separatistas muy preocupados por la ola abstencionista que recorre su electorado, principalmente en ERC, que en las municipales perdió el 36% de los votos respecto a 2019. El descalabro de los republicanos podría devolverlos a resultados de hace una década. También temen esa corriente de fondo, que algunos llaman nihilista, los de la CUP, que podrían quedarse sin representación en el Congreso. En Junts parecen más confiados, aunque no deberían porque acaban de perder el 100% de los derechos electorales en beneficio del PDECat, formación que intenta resucitar el espacio de CiU con la voluntad de hacer política en Madrid en lugar de desentenderse de la suerte de España como propugnan los de Puigdemont. La radicalidad de afirmar que tanto da que gobierne Pedro Sánchez como PP y Vox es un incentivo para el abstencionismo.
Los republicanos no acaban de explicarse qué han hecho mal. Han logrado primera vez la presidencia de la Generalitat, gobiernan en solitario tras la espantada de Junts, y Pere Aragonès ha aprobado sus primeros presupuestos. Y en cuanto a los réditos por su apoyo a Sánchez pueden apuntarse los indultos, la reforma del Código Penal y la no aplicación de la sentencia del 25% de castellano en las escuelas, entre otras cosas. ¿Por qué les castiga ahora su electorado? Pues bien, por el fin de la indulgencia. Tras el 'procés', llegó la cárcel, el juicio y el “exilio”, pero la situación se ha normalizado para la gran mayoría. Ya no hay lazos amarillos en las calles.
El votante independentista, aunque crítico con la actuación del Estado, se sintió también engañado por los líderes del 'procés', cuya actitud fue entre irresponsable y cobarde. Solo la “represión” hizo que les siguieran votando, por el argumento de la pena, pero el tiempo de la indulgencia se ha acabado. Ahora les exigen responsabilidades y que den paso a otros liderazgos. El castigo hacia Oriol Junqueras, que durante años afirmó que bastaban 68 diputados para lograr la independencia, y después se ha desdicho sin explicarlo ni pedir perdón, ha acabado llegando.
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