Opinión |
Pensar el futuro

La puesta de sol más hermosa

Una chica de Estados Unidos cuenta que en su país algunos creen que todo está perdido, que ya es demasiado tarde y es mejor resignarse y disfrutar del tiempo que nos queda

Las emisiones por el petróleo siguieron aumentando notablemente

Las emisiones por el petróleo siguieron aumentando notablemente / Agencias

Jordi Puntí

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Almuerzo de amigos un domingo soleado. Comemos y hablamos, pero en lugar de arreglar el mundo nos dedicamos a certificar el desastre. La sequía, los pantanos vacíos, incendios en un sitio e inundaciones en otro, la crisis climática y la desigualdad económica... Con el título de su última y excelente novela, Ada Castells da un nombre a estas sensaciones: Solastàlgia, el dolor de quien se sabe testigo de la destrucción de la Tierra, junto con el parco consuelo de saberlo. Hablamos y estamos de acuerdo en que el problema va más allá de las personas y son las multinacionales las que deberían tomar medidas. Y los gobiernos. Penalizar los combustibles fósiles, por ejemplo, pero las cumbres del clima son siempre un fracaso disfrazado de éxito. Los niños corren y juegan en el jardín. Alguien dice: “Nosotros no lo veremos, pero ellos sí”.

¿Cuánto hace que lo sabemos y vivimos en ese 'impasse'? Uno de mis amigos acaba de regresar de Budapest, en un encuentro internacional de antiguos estudiantes. Hablando con sus compañeros, se ha dado cuenta de que la actitud puede cambiar según el lugar. Una holandesa le explica que en su país está mal visto tomar aviones, empieza a ser un estigma social, y de hecho ella ha invertido muchas horas para ir en tren de Ámsterdam a Budapest. En el otro extremo, una chica de Estados Unidos cuenta que en su país algunos creen que todo está perdido, que ya es demasiado tarde y es mejor resignarse y disfrutar del tiempo que nos queda. Vivir el apocalipsis como la puesta de sol más hermosa.

Son decisiones individuales y no nos dan un retrato colectivo, pero me pregunto si no estamos muy cerca de ese momento crucial, ahora ya, en el que todo lo que proyectamos hacia el futuro, como en una ficción, gana terreno en la realidad del presente. Cada uno tiene un trozo de la foto, pero solo la entenderemos si los juntamos todos. Vienen elecciones. Creemos que votamos a los partidos para pedirles responsabilidades, pero quizá solo los escogemos para sacarnos la culpa de encima. Que sean ellos quienes tomen decisiones en nuestro nombre, aunque sepamos que no sirve de nada.

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