Artículo de Miqui Otero Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Dinosaurios, viajes al centro de la Tierra y niños de 5 años que leen periódicos

A veces, creo que todo sería más interesante si los niños dirigieran el tráfico del debate público, si impusieran el tema de portada y los 'trending topic' de Twitter

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Dinosaurios, viajes al centro de la Tierra y niños de 5 años que leen periódicos

El núcleo de la Tierra podría estar girando en sentido contrario, se han encontrado 256 huevos de dinosaurio en la India y en Barcelona casi nieva. Si fuera creyente, creería que Dios está pidiéndonos algo de casito.

Pobrecillo: tiene que competir con el día 16 de resaca de la canción de Shakira, entre otros temas. Un día decidirá enviar a un ornitorrinco a la Luna o apagar el Sol con su interruptor divino y nadie le hará caso.

Un buen ejercicio es leer la prensa con un niño de 5 años. Yo lo he hecho hoy, que mi hijo estaba enfermo en casa, y lo ha tenido muy claro. Es cierto que el mayor miedo del niño en cuestión es que nos caiga encima un meteorito. Cuando hace un año supo de su existencia, le dije que teníamos máquinas para saber que vendría y que entonces huiríamos. “Ya, pues los dinosaurios no lo vieron venir”, fue la respuesta, casi nihilista, de mi pequeño Dostoievski.

Ayer, la noticia de los huevos le impactó sobremanera. Cómo pudieron unos huevos (a él un día se le cayeron seis en el Carrefour y se rompieron todos) haber sobrevivido a tal catástrofe natural. No hay más preguntas. Obviamente, el niño quería saber más: si podíamos coger 'ipsofacto' un avión para ir a verlos (no podemos, porque tienes gripe, le dije) y qué zoo acogería a los dinosaurios que saldrían de esos huevos (si tuvimos a Copito, si no te lo has inventado, seguro que los compra el de Barcelona; díselo a la alcaldesa, me dijo -en su cabeza nuestra alcaldesa es como la alcaldesa de Bahía Aventura en 'La patrulla canina'-).

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Luego se interesó aún más por lo del centro de la Tierra. ¿Está más cerca que Galicia?, preguntó. Bueno, en concreto está entre Kiev y Pekín, a unos 5.000 km. Aquí al lado, contestó. Le intrigó que fuera una bola compuesta de acero y que pudiera invertir su sentido rotatorio, como logra Superman en esa película (a día de hoy aún no ha superado que le dijera que en el mundo real los superhéroes no existen, pero que los villanos, gente rematadamente mala y algunos con grandes armas, abundan). Le dije que la única consecuencia es que el día ha durado una milésima de segundo menos que hace 70 años y se indignó tanto o más que esos que se lamentan de que el cambio de hora les roba una hora de sueño al año.

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Como aún no tiene tan clara la frontera entre la realidad y la ficción (y la segunda suele ser más amena), le expliqué el argumento de 'Viaje al centro de la Tierra', de Julio Verne. Los exploradores pescan peces extintos y descubren monstruos marinos enormes, hasta un plesiosaurio, e incluso ven a un hombre de cuatro metros con cabeza de búfalo pastorear a una manada de monstruos como si fueran ovejas. Esta tarde vemos 'Mundo extraño', la nueva de Disney, que va de eso, aunque él solo miraba por la ventana a ver si caían copos de nieve (eso, imagino, sería la prueba de que los dinosaurios no solo existen, sino que en breve ficharán por el zoo de Barcelona, algo así como si lo volviera a hacer Messi por el Barça: 1% de posibilidades, 99% de fe).

En el Saló de la Infància que se celebra cada prenavidad en la ciudad, este diario suele ofrecer a la chavalada la opción de confeccionar una portada de EL PERIÓDICO, y hasta de salir en la fotografía del tema principal. A veces, creo que todo sería más interesante si ellos dirigieran el tráfico del debate público, si impusieran el tema de portada y los 'trending topic' de Twitter (ellos y no un algoritmo encargado por un adulto con edad mental infantil). Bebés jefazos que no saben qué napias es el 'clickbait' pero que descubren algo mucho más importante: la curiosidad.