Mani desactivada
Ni ERC ni los protagonistas de la cumbre saldrán perjudicados. Pero habrá un beneficiario, el sector pragmático de Junts

El 'president' de la Generalitat, Pere Aragonès, con los líderes de Òmnium, ANC y AMI. / Ricard Cugat
Quién podía pensar que sería tan fácil desactivar la manifestación contra la cumbre franco-española del día 19. Todo empezó con cuatro tuits que reclamaban una auténtica demostración de fuerza ante las mil y una malditas claudicaciones independentistas. Al ver que la idea parecía arrancar, los de siempre pensaron que si la encabezaban, se aprovecharían y podrían desviar impunemente el sentido de la protesta para dirigirla contra Esquerra Republicana, infantilmente considerada por la presidenta de Junts y sus afines como el principal, si no el único obstáculo, para culminar la independencia. Pero he aquí que esta vez las dos filiales de JxCat, la ANC y el Consell per la República, tuvieron que aceptar la envenenada compañía de Òmnium Cultural, filial de los rivales. ¿Cómo se explica, qué ha ocurrido en Òmnium para que ahora se vuelva contra ERC? Muy sencillo, es que ERC ya tenía previsto sumarse a la protesta. Sin que el estrambótico acto unitario del independentismo impida al president Aragonès hacer carantoñas a las máximas autoridades francesas y españolas. Quienes pensaban aprovechar la ocasión para volver a encender la mecha han constatado lo fácil que es apagarla con una gotita de micción.
¿A favor o en contra de qué va la mani? Ni los bizantinos más conspicuos sabrían desenmarañar el lío. En cualquier caso, queda claro que no va contra Esquerra, ergo tampoco contra el socio de Esquerra que preside España ni, más ergo, contra su invitado Macron. Y menos aún, claro, contra la infraestructura más importante de la Europa de nuestros días. Esta vez, la tan reclamada unidad independentista respalda la tesis socialista del regreso de la normalidad a Catalunya.
Tal y como pinta, ni ERC ni los protagonistas de la cumbre saldrán perjudicados. Pero habrá un beneficiario, el sector pragmático de Junts, que ve en esta declaración de impotencia de Laura Borràs una oportunidad para volver al redil, entenderse de nuevo con ERC, y a ver si vuelven a pillar cacho sin arriesgarse.
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