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Órganos de igualdad fuertes para combatir la discriminación en la UE

A través de una nueva iniciativa legislativa adoptada por la Comisión Europea, queremos que los organismos de igualdad desarrollen todo su potencial

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Sede de la Comisión Europea en Bruselas (Bélgica). 

Sede de la Comisión Europea en Bruselas (Bélgica). 

Las actuales normas de igualdad de la UE exigen la creación de organismos nacionales de promoción de la igualdad en todos los estados miembros de la UE. Estas instituciones se han hecho necesarias y valiosas para la afirmación del principio de no discriminación de las personas y la adopción de políticas de igualdad por parte de las autoridades públicas y las organizaciones privadas. 

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Muchos estados miembros han hecho posible que sus organismos de igualdad desempeñen un papel determinante y se conviertan en centros clave de conocimientos especializados y apoyo en las denuncias de discriminación. Aunque existen numerosas buenas prácticas, el panorama de los organismos de igualdad en la UE se caracteriza por una gran diversidad, en la que, lamentablemente, también caben una independencia insuficiente y competencias limitadas. Esto se debe a que la legislación vigente recoge únicamente criterios mínimos sobre competencia e independencia sin fijar normas. 

Esta situación crea disparidades en el modo en que se apoya a las víctimas en el conjunto de la UE. Construir una Unión de la igualdad implica garantizar que las personas de todos los estados miembros gocen de un nivel mínimo común de protección contra la discriminación, con derechos de recurso comparables.

A través de una nueva iniciativa legislativa adoptada este miércoles por la Comisión Europea, queremos que los organismos de igualdad desarrollen todo su potencial, contribuyan eficazmente a la aplicación de las normas de igualdad de la UE, ayuden a las víctimas de discriminación a acceder a la justicia, participen en actividades de prevención y promoción, sensibilicen sobre el derecho a la no discriminación y amplíen los conocimientos y capacidades de las entidades públicas y privadas. 

La percepción de la prevalencia de discriminación por razón de orígenes raciales o étnicos, orientación sexual, religión o convicciones, discapacidad o edad oscila entre el 59% y el 40%

Esto es necesario, ya que la percepción de la prevalencia de discriminación por razón de orígenes raciales o étnicos, orientación sexual, religión o convicciones, discapacidad o edad es elevada y oscila entre el 59% y el 40%. La ausencia de denuncias por discriminación sigue siendo un problema generalizado y son muchos los incidentes que pasan inadvertidos.

La discriminación tiene un coste para las personas, la sociedad y la economía. Ante la escasez de mano de obra y las carencias de capacidades, debemos abordar los retos que se plantean desde hace tiempo a la participación en el mercado laboral de las mujeres, las personas con discapacidad, los gitanos y las personas de origen migrante. Lograr la igualdad en la vida cotidiana de las personas es una gran oportunidad para un crecimiento integrador y sostenible. Y el refuerzo de los organismos de igualdad forma parte de la solución.

La legislación propuesta por la Comisión Europea sobre normas destinadas a los organismos de igualdad mejorará la manera en que estos operan. Los estados miembros tendrán que garantizar que la independencia de los organismos de igualdad quede siempre a resguardo, que estos reciban una financiación adecuada y que se les confieran las competencias necesarias para ayudar eficazmente a las víctimas de discriminación. 

El apoyo de los organismos de igualdad a los ciudadanos que son víctimas de discriminación debe marcar un antes y un después. Los servicios prestados por los organismos de igualdad tendrán que ser gratuitos y accesibles para todas las víctimas en igualdad de condiciones, sin barreras. 

Los organismos de igualdad tendrán que facilitar a todos los denunciantes información y una evaluación preliminar de su caso. Todos ellos podrán proponer determinadas posibilidades a la hora de perseguir los casos de discriminación, desde tratar de alcanzar una solución amistosa entre las partes hasta investigar más a fondo, emitir dictámenes o decisiones vinculantes, o recurrir a la justicia. 

Con nuestras propuestas, los organismos de igualdad podrán desempeñar un papel fundamental en la creación y el intercambio de conocimientos. Las instituciones públicas estarán obligadas a consultar a estos organismos de manera transparente y oportuna sobre las cuestiones relacionadas con la igualdad, y a tener en cuenta sus recomendaciones. 

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Estos organismos podrán contribuir a mejorar la recogida de datos sobre igualdad, que es crucial para el seguimiento y la elaboración de políticas con conocimiento de causa. Sus informes periódicos sobre la situación de la igualdad de trato y la discriminación ayudarán a arrojar luz sobre los retos que se han de abordar.

Si hacemos las cosas bien, los organismos de igualdad no solo podrán luchar contra la discriminación a corto plazo y en casos individuales, sino que podrán ayudar a los estados miembros a integrar el principio de igualdad y a promover el progreso a medio plazo hacia sociedades cohesivas basadas en la equidad y la inclusión.