Nuestro mundo es el mundo | Artículo de Joan Tapia Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

El presidente pierde credibilidad

Pedro Sánchez tiene Presupuestos, pero la ley del ‘solo sí es sí’ es una continua ducha de descrédito

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El presidente pierde credibilidad

Leonard Beard

El presidente acaba de aprobar sus terceros Presupuestos con una mayoría superior a la de su investidura. Parecía imposible. Y el disparo del IPC -castigo diario a la vida de las familias- se ha aliviado algo al caer de los dos dígitos (10,8% en julio) al 6,8%. Y, rareza histórica, España es hoy uno de los países europeos con la inflación más baja.

Pero Pedro Sánchez sufre desde hace días una ducha continua de pérdida de credibilidad. No por la economía ni las descalificaciones de sus adversarios, sino por el inmenso ridículo de la ministra de Igualdad, Irene Montero, y de todo el Gobierno. La emblemática ley de garantía de la libertad sexual (la de ‘solo sí es sí’) que pretendía ser un hito en la igualdad de las mujeres ha resultado ser un bodrio que facilita la rebaja de las penas de algunos condenados por agresiones sexuales. E incluso violación.

La ley se acabó aprobando, pese a múltiples advertencias de sus apriorismos ideológicos y defectos jurídicos, por algo así como un chantaje de Podemos. Ya cuando se empezó a discutir el entonces vicepresidente Iglesias acusó de tics machistas al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, que expresó reservas. Pero Sánchez dio luz verde. 

Y ahora el Gobierno afronta un gran fracaso con escándalo. Y lo peor es que la negativa a reconocerlo y rectificar le va hundiendo en el descrédito. La reacción de Irene Montero fue acusar a los “jueces fachas” de no saber aplicar la ley y de necesitar ser “reeducados”. El PSOE -María Jesús Montero, vicesecretaria general y ministra de Hacienda- admitió enseguida que quizás habría que hacer otra ley aclaratoria. Pero el presidente -desde Bali en la reunión del G-20- ordenó callar. La 'ley Montero' estaba bien y todo se aclararía cuando el Tribunal Supremo y la fiscalía “unificaran” la doctrina. El presidente, que sabe maniobrar, huía de una crisis con la cúpula de Podemos en vísperas de la aprobación de los Presupuestos.

Es impresentable que Irene Montero no pida perdón y rectifique, sino que se defienda atacando a los jueces y crispando más la política al identificar al PP con la cultura de la violación

Pero van pasando los días, los tribunales no hacen caso del criterio del fiscal general del Estado y el Supremo ya ha dicho que no va a “unificar doctrina”. Y el lunes, hubo una primera sentencia con la nueva ley (no una revisión de condena) con beneficios para el acusado que acabó con 2,6 años de prisión por violación. Es una ducha continua de descrédito. Y ¿qué hace el Gobierno? No sabe, no contesta. Primero esperar al Supremo y luego defender a Irene Montero por haber sido víctima de la “violencia política” de Vox. ¿Y ahora qué? Empecinarse en el error. Pilar Llop, ministra de Justicia, no abre la boca y en la sesión de control del miércoles Irene Montero no solo cantó las excelencias de su ley sino que acusó al PP de “promover la cultura de la violación”, causando indignación en la bancada popular. Sí, Meritxell Batet, presidenta del Congreso, reconvino el lenguaje de la ministra. Nada más.

Las víctimas de la violencia de género, sus familiares y la opinión pública están viendo con estupor e indignación como una ley “progresista”, vendida como una maravilla, está provocando una ignominiosa marcha atrás. Que la ministra de Igualdad no esté dispuesta a pedir perdón y rectificar es intolerable. Aquí no es válido aquello de que “la mejor defensa es un buen ataque” porque decir que los jueces (¿y juezas?) son fachas no es un buen ataque sino un solemne e inadmisible disparate. Y afirmar que el PP promueve la cultura de la violación es un error descomunal. Quizás quiso “crispar, crispar y crispar” para, emulando a Guardiola, ganar. 

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