La espiral de la libreta | Artículo de Olga Merino Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

El derecho moral a respirar, a desviarse

Sobre el ensayo de Fèlix Riera ‘El retorn al bosc’: pistas en la era del desconcierto

2
Se lee en minutos
Bosque en el Montseny.

Bosque en el Montseny. / XAVIER GONZÁLEZ

Caminando por ahí, aparecen grafitis y muestras de arte urbano que toman la temperatura emocional del momento con más precisión que los viejos termómetros de mercurio. Entre los últimos avistamientos, un adhesivo cerca del parque Güell y su colosal dragón de mosaico que dice: «Ni guiris ni porno–Gaudí». En Gràcia, otra consigna pegada en un muro, esta vez en inglés: «Being too aspirational is repellant now» (o sea, ante tanta desigualdad en el mundo, resulta estomagante el cuento de la escalera, la aspiración hueca de convertirse en una ‘influencer’ como Kim Kardashian). En el Raval, una especie de pasquín, con el dibujo de una mujer atribulada frente a una mesa de despacho y una leyenda, escrita con deje argentino, que aconseja: «¡Querete más! Comprate zapatos más cómodos para trabajar». Una alusión a los empleos vampíricos, sin vacaciones ni horas extra remuneradas ni sueldos dignos ni contratos fijos. Ni esperanza. Afloran aquí y allá diversos desasosiegos que parecen beber del mismo pozo: la necesidad de parar la locomotora.

Nuevo pacto social

Noticias relacionadas

Me alegré de pasar el miércoles por la librería Laie, de Pau Claris, donde el gestor cultural y escritor Fèlix Riera presentó el último de sus libros, ‘El retorn al bosc. Pistes per comprendre la societat de la incertesa’ (Pòrtic), en compañía del historiador José Enrique Ruiz–Domènec y del filósofo Eloy Fernández Porta. Tiene una buena cabeza el ensayista, y lleva tiempo reflexionando y conversando con gentes de distinta procedencia, como las que se agolparon en la presentación, para rastrillar todos esos malestares y constatar que está naciendo un nuevo orden psicológico. Estamos quemados, sin aliento. El hipercapitalismo conduce a la asfixia. Nunca antes se había percibido con tanta angustia la sensación de una catástrofe inminente que puede conducir a la extinción de la vida en la Tierra.

Virus. Incendios y desertificación. Cambio climático. Algoritmos deshumanizadores. Aumento demográfico. Alza de los precios de la energía. Y la culpabilidad de dejar a las nuevas generaciones un mundo bastante peor. Ante semejante panorama, Riera ha detectado que numerosas personas están «desconectando», incluso de un Estado inane, incapaz de dar respuesta política a las urgencias. Propone un nuevo contrato social como el que cimentó la Revolución francesa, articulado esta vez en una serie de derechos morales inalienables: a respirar, a desviarse, a la intimidad… Se trata de un regreso al bosque metafórico para recuperar el vínculo con la naturaleza y un orden interior donde tengan cabida el silencio, la belleza, la lentitud, la compasión. Un profundo ‘cahier des doléances’ para enderezar el rumbo.