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El canto de los Presupuestos del Estado

El Estado gasta y subvenciona. Y gasta y subvenciona cada año más dinero para aguantar el sistema del bienestar, el bautizado como gasto social, que se lleva un 58% del total

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), durante la reunión que ha mantenido con la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, este martes en Moncloa. EFE/Juan Carlos Hidalgo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), durante la reunión que ha mantenido con la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, este martes en Moncloa. EFE/Juan Carlos Hidalgo

En España hay 47,4 millones de habitantes. De ellos, según la última Encuesta de Población Activa, trabajan 20,5 millones, un 43,3%. De las personas ocupadas, 2,7 millones son funcionarios públicos. Esto significa que el sector privado emplea al 37,5% de la población. El número de españoles desempleados, según el ministerio de Trabajo, llegó en septiembre a los 2,9 millones. Por recordar otros septiembres: en 2008 el número de parados había caído hasta los 2,6 millones. El récord negativo fue en 2013, con 4,72 millones de desempleados. 

Si a los desempleados les sumamos niños, estudiantes o pensionistas en distintos ámbitos, por edad o enfermedad, en España hay 26,9 millones de ciudadanos que, por crudo que suene, dependen de sus familiares y de los impuestos que se pagan. Esta semana, el Gobierno ha presentado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Moncloa se jacta de que se batirá el récord en gasto social de la historia: 266.719 millones de euros. De cada cien euros de gastos de los presupuestos, 41,8 se destinarán a pagar a los diez millones de pensionistas, que recibirán 190.687 millones, cerca de 20.000 millones más que en 2022. A todos se les subirá la cuota este año acorde con la inflación. Un 4,7% del gasto (21.000 millones) se destinará a pagar las subvenciones en desempleo. En el Gobierno de coalición son optimistas respecto a la evolución del mercado de trabajo y consideran que la tasa de paro puede bajar del 12% en 2023. Otra partida del gasto que se incrementa debido a la subida de los tipos de interés: el Estado pagará anualmente 31.000 millones de euros en intereses de la deuda pública. La deuda de la Administración española se acerca a los 1,5 billones de euros. La rentabilidad de las letras del Tesoro a doce meses ya roza el 2%. Y subiendo.

El Estado gasta y subvenciona. Y gasta y subvenciona cada año más dinero para aguantar el sistema del bienestar, el bautizado como gasto social, que se lleva un 58% del total. La cifra: 266.719 millones. En un país donde existe un constante debate sobre infraestructuras -creadoras de empleo-, los Presupuestos solo destinarán a estas 12.635 millones. ¿Cómo se financiará este récord histórico de gastos?: impuestos directos, impuestos indirectos, más emisiones de deuda y los fondos europeos (alrededor de 25.000 millones), que se repartirán en distintas partidas.

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El grandilocuente objetivo de estos presupuestos, según la propaganda gubernamental es «fortalecer a la clase media y trabajadora». Precisamente, a esta clase media a quien no se le han bajado los impuestos para que tenga algo más de dinero en su bolsillo y que aguanta, juntamente con la empresa que le paga su salario y contribución a la Seguridad Social, al resto del país. La clase media no se fortalece, se empobrece.

Los Presupuestos del Estado, habrá que esperar a los detalles, son siempre un estupendo brindis al sol. El Gobierno estima que el PIB crecerá un 2,1% en 2023, seis décimas menos de lo que esperaba hace unos meses. El Banco de España pronostica un 1,4%. Ya veremos quien acaba teniendo razón. Estos presupuestos confirman que este es un país con problemas estructurales y desafíos demográficos, con un número de pensionistas que seguirá aumentando. En tiempos de zozobra y de máxima incertidumbre económica y geopolítica, lo más sencillo es presentar más gastos y exigir pocos sacrificios. Siempre acabarán pagando los mismos, aunque cada año estos mismos serán cada vez menos.