Tras el ultimátum matizado Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Un debate para aclarar las cosas

Será productivo si sirve para tomar medidas que faciliten la vida de la gente y si se consigue la necesaria clarificación de las relaciones entre los dos partidos del Govern

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El pleno del Parlament del pasado 6 de julio de 2022.

El pleno del Parlament del pasado 6 de julio de 2022. / David Zorrakino / Europa Press

El debate de política general que se inicia mañana en el Parlament suscita sobre todo la expectativa de ver si sirve para aclarar las relaciones entre los dos socios del Govern, ERC y Junts per Catalunya (JxCat), después de que sus posiciones sobre la continuación del proceso soberanista hayan diferido más que nunca hasta el punto de poner en peligro la estabilidad del Consell Executiu.

ERC llega al debate con ventaja porque JxCat matizó hace días el ultimátum que había presentado al 'president' Pere Aragonès, con tres condiciones para no romper el Govern: un nuevo 'estado mayor' del 'procés', coordinación de los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados y que la mesa de diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez se limitase a tratar sobre autodeterminación y amnistía. Pero Junts maniobró al comprobar que el ultimátum se había convertido en un bumerán que podía romper no solo el Govern, sino el propio partido.  

Esquerra rechazó desde el principio las tres condiciones y hará lo mismo en el debate. La creación de un nuevo 'estado mayor' para orientar la vía hacia la independencia es quizá el único punto en el que podría haber acuerdo. ERC y Junts llevan varios días negociando 15 propuestas de resolución conjuntas, cinco de ellas relacionadas con la estrategia independentista. El resultado de la negociación y las votaciones posteriores darán la medida del nivel de entendimiento a que hayan llegado los dos partidos.

Lo único que está claro ahora es que la amenaza de salir del Govern ha pasado a mejor vida porque nunca se planteó como una advertencia real y porque el sector moderado de JxCat, partidario de no romper, se ha impuesto en todas las votaciones internas celebradas en el partido. Junts tomará decisiones una vez oído el discurso inicial de Aragonès, pero nadie duda de que el abandono del Govern ya no está, salvo sorpresas, sobre la mesa.

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Esta situación en el apartado soberanista facilita, por otra parte, y hay que felicitarse por ello, la primera intención del 'president' de centrarse sobre todo en las necesidades inmediatas de la población y para eso presentará un nuevo plan de choque, con ayudas directas, para luchar contra la inflación y la crisis que se avecina. El plan irá destinado especialmente a las familias, los jóvenes, los más vulnerables y las pymes, y a favorecer la transición energética. Este planteamiento puede acercar el Govern a los comunes –y también al PSC, aunque ERC se niega a pactar con los socialistas— de cara a la aprobación de los Presupuestos de 2023, verdadera prioridad de Aragonès.

Los republicanos quieren atraer también a los comunes a su propuesta de «frente amplio por la autodeterminación», del que se desconocen los detalles, pero en el que se quiere incluir, además de las entidades independentistas, a los sindicatos y a los «partidos soberanistas». Pero En Comú Podem, que en su momento apoyó el referéndum de autodeterminación, últimamente no lo plantea como una prioridad. El PSC rechazará de plano este frente amplio, por lo que no parece que la propuesta vaya a ampliar la base soberanista.

El debate será productivo si sirve para adoptar medidas que faciliten la vida de la gente ante las dificultades que ya se sufren, con una inflación desbocada y sin visos de control, y si se consigue la necesaria clarificación de las relaciones entre los dos partidos del Govern, clave de la estabilidad política.