Artículo de Imma Sust Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Las puertas del Liceu: Estética sin ética

Es imposible salir del sistema. Incluso para ser un buen pobre, necesitas un móvil, una cuenta bancaria y conocimientos básicos sobre nuevas tecnologías

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Usuarios de la aplicación de móvil Bizum.

Usuarios de la aplicación de móvil Bizum. / ARCHIVO

Hoy he pasado por delante del Gran Teatre del Liceu y he podido observar la obra del artista Jaume Plensa 'Constel.lacions'. Yo prefiero llamarla, las rejas 'anti homeless'. ¡El Liceu! Símbolo de la alta burguesía catalana, que parecía que con los años ya era accesible a la gente corriente. Pues por lo visto no. Pero no quiero hablar de ese tema, que mucho se ha criticado ya. Prefiero centrarme en los pobres e indigentes que duermen en la calle. No sé ustedes, pero yo hace tiempo que no llevo dinero suelto. Todo lo pago con mi aplicación del móvil y si dejo propina en un restaurante, lo hago con el datafono preguntando siempre al camarero si le va a llegar. Si la respuesta es un “no”, pues no hay propina, Lo siento.

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Algo parecido pasa con los pobres. Hace tiempo que no doy limosnas. No es que no quiera, es que no llevo ni una moneda en el bolsillo. Pero los pobres, de la misma manera que se han espabilado para dormir en la calle, aunque les cierren los cajeros, les construyan sillas individuales o rejas camufladas de arte, han aprendido a cobrar las limosnas de otra forma. El otro día, en el barrio de Gràcia, me vino un chico que acostumbro a ver a menudo, vende mecheros, condones, kleenex, chicles, caramelos, etc. Es como una tienda ambulante. Se me acercó y respondí: “Lo siento, ya no llevo nunca suelto”. Rápidamente me soltó: “tengo bizum”. Me descolocó. ¿Y cómo te lo hago si no quiero darle mi teléfono? prensé. Como si me hubiera leído la mente, me explicó la manera de hacerlo. Sí se puede. Le compré unos caramelos y me quedé dándole vueltas al asunto. Es imposible salir del sistema. Incluso para ser un buen pobre, necesitas un móvil, una cuenta bancaria y conocimientos básicos sobre nuevas tecnologías. Por otra parte, la limosna es más generosa de esta forma. Para empezar, el mínimo de 'bizum' es de cincuenta céntimos y no es lo mismo dar un par de monedas en mano, que pasarlo por el banco y dejar constancia de que eres una rata miserable. Como mínimo le das un euro. Vuelvo a casa y pienso en lo que le habrán pagado al artista Plensa por separar la ética de la estética. Igual estaría bien que diera parte a la Fundació Arrels.