Artículo de Álex Sàlmon Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Feijóo busca una derecha catalanista

Siempre son las presiones de algunos círculos repetitivos los que acaban cambiando políticas del PP que, en principio, tienen talante de Estado

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Feijóo busca una derecha catalanista

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La primera mayoría del PP ocurrió en el año 2000, con 183 diputados. Fue una victoria total sobre un PSOE desconcertado pero, sobre todo, gracias a la fórmula negociadora que impulsó el equipo de aquel José María Aznar irreconocible.

La legislatura 1996/2000 estuvo repleta de sorpresas que todavía deambulan en la cotidianeidad del país. Por ejemplo, la cesión de tramos de impuestos a las autonomías, ahora ya habituales o, en el caso de Catalunya, la retirada paulatina de la Guardia Civil, que fue dejando espacio, responsabilidad e imagen a los Mossos. 

Aquel PP, forzado por las circunstancias y las necesidades de pactar para gobernar, se convirtió en un partido de derechas dispuesto a negociar sin ambages con cualquier tipo de nacionalismo. Aquello contribuyó a que en las elecciones del año 2000 los populares consiguieran una mayoría absoluta que, con posterioridad, se convirtió en un regalo envenenado. Un ejemplo de que solo la necesidad obliga al acuerdo. 

Pero aquella legislatura primera de Aznar no cuajó en la metodología de hacer política del PP. El desastre de los siguientes cuatros años y la chapucera gestión del terrible atentado de Atocha los dejó en la oposición durante ocho años.

La siguiente mayoría absoluta de Rajoy, en 2011, no es ejemplo de nada. En aquel caso, las necesidades económicas les obligaron a impulsar políticas económicas contrarías a las líneas ideológicas del PP, como subir impuestos, y el resto no ayudó a gestionar con cierta delicadeza las diferentes sensibilidades de este Estado de las autonomías.

En una reciente entrevista a Núñez Feijóo en 'El País', el líder del Partido Popular reconocía que les había faltado empatía en Cataluña y que es “muy difícil” gobernar España si su formación no incrementa votos. 

Volvamos al 2000. Aquella mayoría absoluta fue producto del trabajo de negociación realizada por los populares con un nacionalismo catalán, entonces más amigo del pragmatismo y los logros concretos, y alejados de las utopías. También es cierto que aquella derecha catalana dispuesta a sentarse en la mesa para cerrar acuerdos de cualquier tipo, si existe todavía, no tiene la fuerza hoy en día como para concentrar un volumen de votos para ser representativa.

¿Sería capaz Feijóo de crear esa derecha catalanista, poco nacionalista, al estilo Josep Piqué? ¿Es lo que necesita Catalunya y, por supuesto, España? Y lo más importante: ¿cuánto debilitaría este mensaje al votante popular del resto de España?

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La respuesta más importante está en descubrir si Núñez Feijóo se va a dejar convencer de que su éxito en España se construye a costa de Catalunya. Y escribo, se va a dejar convencer, porque siempre son las presiones de algunos círculos repetitivos los que acaban cambiando políticas que, en principio, tienen talante de Estado.

Le ocurrió a José María Aznar, convencido de su giro catalanista liderado por Piqué, y transformado por las presiones de los Aceves y Zaplana de turno, que lograron que el líder del PP catalán enviara la política a freír unos cuantos espárragos. 

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El presidente del Partido Popular, buen conocedor de la percepción catalana de la política, y no solo desde la derecha, también de la izquierda y hasta desde el independentismo, tiene trabajo sobre la mesa. 

La diferencia es que el PP de Aznar de las elecciones de 1996 no tenía el halo de Vox tras el cogote. En aquel entonces, también existía una extrema derecha organizada, pero era excéntrica y desfasada, todo lo contrario a este momento político. Mucha estrategia le hará falta a Feijóo.