El negocio del fútbol Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

El futuro del Barça

Cambiar activos por liquidez es un riesgo, que obliga a reflexionar sobre si el club seguirá siendo de los socios o dependerá de inversores externos

3
Se lee en minutos
Laporta esperando el milagro en el palco del Camp Nou mientras el equipo seguía empatando a cero en el debut en la Liga

Laporta esperando el milagro en el palco del Camp Nou mientras el equipo seguía empatando a cero en el debut en la Liga / JORDI COTRINA

Empezó este fin de semana una Liga que volverá a la normalidad, tras la pandemia, y que, al mismo tiempo, será la Liga más extraña de todos los tiempos, con un primer acto que se extenderá hasta el 9 de noviembre y un segundo que empezará el último día del año. En medio, el paréntesis anómalo de la celebración de un Mundial otoñal en Qatar, con la inaudita paralización de la competición en todo el mundo. Empieza una Liga que tendrá la novedad de las dos plataformas que emitirán los partidos (Movistar y DAZN, con problemas de conexión y quejas de usuarios en el primer partido) y en la que volverán a jugar tres clubes catalanes: el Girona, que retorna a Primera con ilusión; el Espanyol, que intentará superar una temporada gris; y el F.C. Barcelona, que, con las incorporaciones del verano, aspira a reverdecer laureles con un equipo más competitivo, aunque en la primera jornada se han percibido señales de alarma, empezando por la falta de gol, con un raquítico empate ante el Rayo Vallecano

En el caso del Barça, sin embargo, no ha sido hasta el último instante que ha podido inscribir a seis de los nuevos fichajes o contratados de nuevo (Lewandowski, Kessié, Christensen y Raphinha, y los conocidos Dembélé y Sergi Roberto), quedando Koundé en la reserva y, por ahora, sin ficha federativa. Ha sido un culebrón en toda regla protagonizado por el 'president' Laporta que, en un mes y medio, ha ido activando hasta cuatro de las llamadas 'palancas', es decir, mecanismos financieros que permitieran sanear la considerable deuda del club y ampliar, así, el límite salarial a base de ingresos extraordinarios. En el último capítulo, mientras estaba a punto de sonar la alarma que habría maltrecho la reputación azulgrana, también ha intervenido Jaume Roures, con la adquisición, por parte de Orpheus Media, del 24,5% de Barça Studios, la empresa del club que ha de gestionar la expansión multimedia y en el mundo del metaverso. Los 100 millones de euros de Roures se suman a los otros ingresos por derechos televisivos avanzados y por la venta de otra parte (25%) de Barça Studios, hasta un total de más de 800 millones, con los que el Barça ha conseguido estabilizar el límite salarial (que era negativo en 144,35 millones), elevarlo y sanear la deuda a base de una combinación de venta de activos y, también, de unos traspasos y renovaciones a la baja (el caso de Piqué, por ejemplo, o de Jong) que todavía están por formalizar y que han de permitir la inscripción de Koundé a partir de la fórmula 1/1, con los fondos en positivo y con la posibilidad de inscribir por el mismo valor que se haya liberado, según las normas del 'fair play' financiero. 

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

El control financiero que impuso la Liga para evitar los excesos en los fichajes, de acuerdo con las estipulaciones de la UEFA, ha demostrado ser efectivo para que no explotara una burbuja de grandes dimensiones y ha obligado a una contención que, en el caso de clubes como el Barça o el Madrid (que no son SAD y no pueden recurrir a la ampliación de capital), se concentra tanto en la reducción de las fichas (elevadas a extremos increíbles en la etapa Bartomeu) como en una venta de activos que, por otra parte, pueden poner en duda la propia existencia del club que hasta ahora hemos conocido. Entregar futuros o vender activos a cambio de liquidez, sin contar con la irrupción de Goldman Sachs en la construcción del Espai Barça, son operaciones de alto riesgo que, hoy por hoy, han tenido un final feliz, pero que deben conducir a una reflexión sobre si el Barça seguirá siendo de los socios o dependerá de quienes han invertido en la entidad.